imageKevin Luhman, astrónomo del Centro para Exoplanetas de la Pennsylvania State University, ha sido uno de los descubridores de la “enana marrón” más cercana a La Tierra.


En relación con este hecho, Luhman ha declarado que “es muy extraordinario descubrir un nuevo vecino de nuestro sistema solar”. El cuerpo celeste, similar a una estrella, ha recibido el complicado nombre de WISE J085510.83-071442.5, y se sitúa a 7,2 años luz de nuestro planeta.


Esta “enana marrón” tiene una temperatura entre -48 y -13 grados centígrados, una temperatura tan fría como la Antártica e inferior a la del hielo. En este sentido, Luhman ha afirmado que “dada su temperatura extrema, debería decirnos un montón acerca de las atmósferas de los planetas, que a menudo presentan temperaturas similares”.


El hallazgo se ha realizado con el apoyo del telescopio Gemini Sur, en Cerro Pachón, Chile, que ha captado nuevas imágenes en diversas posiciones alrededor del Sol. Gracias a estas imágenes, los astrónomos han conseguido calcular la masa y distancia del cuerpo celeste.


Este nuevo descubrimiento significa que la citada “enana marrón” se convierte en el cuarto cuerpo estelar más cercano a La Tierra, por detrás del trío de estrellas encabezado por Alfa Centauri, situado a 4 años luz de nuestra localización.


Cabe destacar que las “enanas marrón”, también conocidas como “enanas café”, son cuerpos que en un principio fueron estrellas, pero que actualmente no poseen la masa suficiente para quemar combustible nuclear y generar luz, cosa que sí hacen las estrellas.


Esta “enana marrón”, recientemente descubierta, tiene una masa entre tres y diez veces mayor a la del Sol. Es por ello que los astrónomos creen que tal vez podría tratarse de un gigante de gas similar a Júpiter que fue expulsado de su sistema de estrellas.


María Teresa Ruiz, astrónoma de la Universidad de Chile ya descubrió la primera “enana marrón” llamada Kelu en el año 1987, la cual se situaba a 67 años luz de la Tierra. Ruiz ha declarado que “es interesante ver cómo ahora estamos empezando a conocer algo que hasta hace poco era una incógnita: si había muchos o pocos de estos objetos que son casi del tamaño y temperatura de un planeta pero que están ahí solos”.


Por su parte, Michael Werner, científico del proyecto Spitzer de la NASA, defendió que “sorprende que luego de varias décadas de estudiar el cielo todavía no tengamos un inventario completo de los vecinos más cercanos al Sol”.