trasnLa colitis seudomembranosa es una enfermedad infecciosa en el intestino que puede llegar a ser grave. Ahora, el Instituto para la Excelencia de la Salud y el Cuidado del Reino Unido (NICE, por sus siglas en inglés) anunció que un tratamiento con materia fecal es seguro y efectivo para los pacientes con infección intestinal recurrente.


El procedimiento consiste en trasplantar las heces de una persona sana para curar repetidas infecciones de la bacteria Clostridium difficile, que causa diarrea, dolor abdominal y fiebre. La C. difficile, causada por un desbalance de la bacteria en el intestino, puede ser mortal.


De acuerdo con el organismo de la seguridad social británica, el trasplante de excremento se puede utilizar cuando el tratamiento de antibióticos ha fallado. Se estima que en uno de cada 33 adultos sanos la bacteria C. difficile -que con frecuencia se adquiere en los hospitales- vive inofensivamente en el intestino delgado.


Las infecciones ocurren cuando se desarrolla un desbalance de la bacteria que permite que el número de C. difficile crezca y produzca toxinas. Si bien puede ser una infección suave, también ocasiona complicaciones serias como las septicemias y perforación en el intestino.


En uno de cuatro pacientes con una infección de C. difficile los antibióticos no funcionan.Con frecuencia, el tratamiento con antibióticos ya es suficiente para curar al paciente, pero en uno de cada cuatro enfermos, los síntomas reaparecen y pueden sufrir infecciones varias veces.


Sólo en Estados Unidos se estima que de 500.000 contagiados al año, unas 14.000 personas mueren a causa de esta enfermedad. El trasplante de microbia fecal consiste en colocar heces de un donante sano en el intestino del paciente. Esto restablece el balance de la bacteria y previene recaídas.


El profesor Bruce Campbell, jefe del comité asesor de procedimientos en NICE, explicó que para el tratamiento se toma una muestra de excremento del donante, que con frecuencia es un miembro de la familia, y se analiza para asegurarse de que no haya alguna bacteria dañina. Una vez que se descartan posibles daños, se diluye con un líquido y se coloca dentro del intestino del enfermo.


“Esto se puede hacer insertando un tubo delgado hasta el intestino a través de la nariz, o vía rectal. Las heces del donante sano ayuda a estimular el crecimiento de la bacteria ‘buena’, restableciendo el balance natural del cuerpo”, explicó Campbell.”No suena placentero, pero la evidencia muestra que es sano y efectivo para cuatro de cada cinco pacientes con infección recurrente de C. diff”.


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