elHombres, mujeres, jóvenes y hasta menores de diez años que han sido excluidos de los servicios fundamentales de vivienda, salud, educación y alimentación se refugian debajo del elevado de la avenida Máximo Gómez, sobre la Nicolás de Ovando, en el Distrito Nacional, sin que su situación llame la atención de las autoridades.


Al menos son diez los seres humanos que solo tienen como techo el elevado y como trapos y cartones con los que pasan la noche. Se alimentan de lo poco que pueden encontrar en los basureros o lo que puedan comprar con algunas limosnas que reciben.


Las mujeres son las más vulnerables, ya que tienen que resistir intentos de violaciones por otros que también deambulan por las calles, al parecer sin rumbo, y hasta de autoridades policiales a las que les molesta su presencia en el lugar.