mh-3701Casi han pasado tres días desde que ha desaparecido el vuelo MH-370, un misterio sin precedentes y que nos recuerda cuánto tenemos que avanzar en muchas áreas.


Casi han transcurrido 72 horas desde que desapareció (literalmente) el vuelo MH-370 de Malaysia Airlines que transportaba 239 personas: 227 pasajeros y 12 miembros de la tripulación. En la búsqueda están participando numerosos países y hasta el momento es una incógnita el paradero del avión y de todos los pasajeros, un misterio sin precedentes.


A estas alturas quedan muchas incógnitas que despejar y no existe un indicio claro que explique lo que ha podido ocurrir. De todos modos algo nos ha quedado claro: en pleno 2014 estamos muy “mal” acostumbrados a creer que tenemos todo bajo control y que podemos disponer de todos los datos a nuestro alcance. Aún queda mucho camino por recorrer.


Irónicamente, todo el mundo supo al instante sobre el suceso


No me quiero imaginar el horror que deben estar experimentando los familiares de los pasajeros, ya que en estos momentos deben estar imaginándose cientos de escenarios distintos (secuestro, accidente, posibilidad de que estén vivos, etc.) y no saben realmente qué ha podido ocurrir y dónde se encuentran sus seres queridos.


Ellos más que nadie, deben estar preguntándose, llenos de rabia, cómo en pleno 2014 puede desaparecer un avión como si nada. Esto nos ha cogido por sorpresa, técnica y psicológicamente. Irónicamente, todo el mundo nos enterábamos al instante de este incidente, haciendo gala de esa hiperconexión de la que hablamos.


Pase lo que pase, creo que este incidente marcará un antes y un después en el mundo de la aviación. Además de los avances de tener Internet y nuestros smartphones durante todo el vuelo, hará replantear a las aerolíneas y políticos nuevas formas de tener mayor control sobre los viajes aéreos.


Obviando a los familiares, el resto hemos recibido una “especie de lección” sobre la inmediatez de las cosas. Internet ha marcado un ritmo vertiginoso en nuestra sociedad, como si en plena Edad Media alguien se hubiese presentado con un Ferrari. Ahora queremos saberlo todo, y lo queremos saber YA.


Desgraciadamente, en este planeta sigue quedando espacio para el misterio, incluso aunque no queramos. Seguramente (y eso espero), en las próximas horas o días se sigan haciendo avances en la investigaciones y finalmente se averigüe lo que ha ocurrido en ese fatídico día. Espero que esta “lección” nos sirva para evitar al máximo este tipo de situaciones de aquí en adelante.