dpLa diarrea epidémica porcina ha provocado pérdidas cercanas a los RD$70 millones desde que se detectó su presencia en granjas dominicanas en octubre pasado, según el presidente de la Federación Dominicana de Porcicultores, José López.


No obstante, aseguró que estas pérdidas no amenazan la estabilidad de la producción nacional de cerdos, ni el precio de la carne para el consumidor final, pues el número de animales muertos no ha alcanzado los 10,000 durante estos cinco meses, en un sector capaz de criar alrededor de 1,200,000 cada año. Con todo, la mortalidad entre los recién nacidos alcanzó el 50% en las cerca de 25 granjas afectadas.


López informó que los productores y la Dirección General de Ganadería aplican medidas para garantizar la “bioseguridad”, como la higienización y limpieza de las instalaciones de las granjas, el combate a plagas, y otros posibles transmisores del virus.


Ganadería ratificó que las medidas tomadas para controlar el brote de la diarrea no implican cuarentena o aislamiento absoluto de las granjas afectadas. También dijo que no existe riego de contagio para los cerdos grandes, ni para los humanos. El presidente de la referida federación minimizó la importancia de los efectos de la enfermedad. “Se trata de un virus, como cuando a uno le da gripe que necesita esperar un tiempo para sanarse. Un virus que entra y sale, aunque no hagas nada”, aseguró.


Descartó que se produzca un descenso de la oferta carne de cerdo, por lo cual espera que los precios se mantengan estables. Uno de sus argumentos es que la enfermedad afecta a la porcicultura dominicana desde hace cinco meses, sin que se produzcan efectos considerables en el comportamiento del mercado.


Las granjas afectadas experimentarán un aumento de los costos de producción, pues el nacimiento de cada “marranito” oscila entre RD$800 y RD$900. El trabajo conjunto con la Dirección de Ganadería consiste en el establecimiento de puestos de vigilancia en las granjas afectadas, a través de los cuales se impide la entrada de nuevos cerdos, y se procura la desinfección de camiones y personal que se dirigen al interior del lugar.


“La implicación es que (los cerdos) se mueren chiquitos y no pueden llegar a grande, y se pierde una parte de la parvada. Se está trabajando. No tenemos una varita mágica ni una bola de cristal, pero se trata de un brote de diarrea similar a la de los seres humanos, que pasa en algunos días”, aclaró.