MUSIC-FESTIVALEl guitarrista de México Carlos Santana ha vuelto a sentir con su disco “Corazón” una vibración como la que tuvo con “Supernatural”. su energía bulle y no piensa en el retiro ni, menos aún, en otro final, aunque tras la reciente muerte de Paco de Lucía convenga reflexionar, dice, en qué queda de uno tras la muerte.


“De mí me gustaría que dijeran: ‘Era un músico y una persona iluminante, nos hacía recordar que nosotros también somos una chispa de luz que no se puede apagar”. Considerado él también uno de los mejores guitarristas del mundo, con medio siglo de carrera a su espalda, Santana bromea y dice: “Apenas estoy comenzando”.


Cuando empiezo a tocar y sale el amor, tengo 14″, reivindica este hombre para quien “el espíritu y el alma no tienen edad y no la reconocen” y que, con su vigésimo tercer disco, que se publica el 6 de mayo, regresa con bríos renovados. “Haciendo este disco tuve una vibración similar a cuando hice ‘Supernatural’ (1999). Desde el comienzo sentí una intensa frecuencia y creo que va a ser como una ola universal que llegará a todos”, asegura, recordando uno de sus más célebres álbumes, distinguido con nueve premios Grammy.


Como aquel, “Corazón” (RCA/Sony Latin) está lleno de importantes colaboradores, aunque en este caso comparten su origen latino, con representantes de muchos de los rincones del mundo donde la música se siente desde el órgano “más importante del cuerpo”. “La mente alberga muchas dudas, pero el corazón nada más abraza el fuego, porque es la casa de la luz”, explica Santanta sobre el título.


El proyecto, que fue una idea de su mánager, comenzó por la búsqueda de canciones y, a partir de ahí, buscaron a aquellos intérpretes “a los que mejor les cayesen esos zapatos”. “Para mí esa gente son una inspiración. Son puro entusiasmo, chispas en los ojos y tienen una furia y un hambre de amor…”, destaca sobre aportaciones como las de la mexicana Lila Downs, el jamaicano Ziggy Marley y las de los argentinos Los Fabulosos Cadillacs (“Mal bicho”) y Diego Torres (“Amor correspondido”).


Sobresale la colaboración con el colombiano Juanes en una nueva versión de espíritu blues de John Lee Hooker. “Es más que una canción ahora, es un encanto divino y desnudo”, opina. Otra importante presencia es la de Gloria Estefan, a la que conoce desde 1985. “Nos tenemos mucho respeto mutuo. Trabajar con ella siempre es fácil, porque no estamos para competir, sino para complementarnos”, cuenta.


Están además Romeo Santos, que pertenecen a esa segunda generación de hispanos en EE.UU. y representan, a su juicio, “la voz del momento”. “Me gusta hacer música que llega a abuelos, abuelas, madres, padres, jóvenes y niños”, afirma el músico, que destaca también el tema “Yo soy la luz”, en el que colaboran Wayne Shorter y su mujer, Cindy Blackman, a la batería. “Quisiera hacer más cosas en el futuro, me encanta la pasión, el fuego y la sangre de los gitanos”, dice el mexicano.