imageUn equipo de la suiza Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) y de la universidad italiana SSSA ha conseguido por primera vez en el mundo que un paciente
amputado , el danés Dennis Aabo Sorensen, vuelva a tener sensaciones gracias a una mano biónica conectada a través de cables a la parte superior de su brazo. Sorensen, quien hace nueve años sufrió un accidente que causó la amputación de su mano izquierda, participó en una prueba clínica en febrero de 2013 con la mano prostética incorporada a su cuerpo mientras tenía los ojos tapados y tapones en los oídos.


En ella pudo agarrar objetos de forma intuitiva e identificar qué estaba tocando -si era blando o duro, redondo o cuadrado-, así como detectar la intensidad con la que estaba sujetándolos, según ha informado el EPFL . “La respuesta sensorial fue increíble”, ha afirmado el paciente, quien ha contado: “Podía sentir cosas que no había sido capaz de sentir en más de nueve años”. El equipo del EPFL y del SSSA, liderado por el profesor Silvestro Micera, ha desarrollado un prototipo de sensor. Los resultados de las pruebas llevadas a cabo han sido publicados en la revista Science Translational Medicine.


De la señal eléctrica al impulso nervioso


El equipo mejoró la mano artificial con sensores que captan información sobre el tacto. Para ello midieron la tensión de los tendones artificiales que controlan el movimiento del dedo y la convirtieron en corriente eléctrica . Sin embargo, el sistema nervioso no puede descifrar esta señal eléctrica, por lo que los científicos transformaron la señal, a través de algoritmos informáticos, en un impulso que los nervios sensoriales pudieran interpretar.


Consiguieron reproducir el sentido del tacto enviando la señal afinada digitalmente a través de cables en cuatro electrodos que se implantaron quirúrgicamente en los nervios del brazo superior de Sorensen. Conexión de los electrodos a los nervios La conexión de los electrodos a los nervios se llevó a cabo en una operación, en enero de 2013, en el Hospital Gemelli de Roma. Un grupo especializado de cirujanos y neurólogos, dirigido por Paolo Maria Rossini, implantó los electrodos transneurales a los nervios mediano y ulnar -o cubital- del brazo izquierdo de Sorensen.


Después de 19 días de pruebas preliminares, Micera y su equipo conectaron la prótesis a los electrodos durante una semana entera. Los electrodos, utrafinos y ultraprecisos, fueron desarrollados por el grupo de investigación de Thomas Stieglitz en la Universidad de Friburgo (Alemania). Tienen la capacidad de transmitir señales eléctricas muy débiles directamente al sistema nervioso.


Asimismo, se llevó a cabo una amplia investigación preliminar para asegurar que los electrodos siguieran funcionando incluso después de que la zona cicatrizara después de la cirugía. Es la primera vez que se han implantado electrodos de este tipo en el sistema nervioso periférico de un amputado.