disparo2Santiago.- Las narraciones de 18 estudiantes que desarrollaban labor humanitaria, que se hospedaban en un bloque de apartamentos en Cabarete, Puerto Plata y que vieron como encapuchados durante asalto hirieron al propietario del lugar ha desatado un escándalo en Canadá. Y es que la forma en que narraron que fueron testigos de los disparos que dos desconocidos propinaban la semana pasada al propietario del lugar, al canadiense Lef Welehmann de 64 años, es abordado con insistencia en medios de comunicación de la nación norteamericana.


Desde diciembre a la fecha, van al menos cinco los extranjeros ultimados en atraco en esa zona costera poniendo en evidencia su inseguridad. Con relación al caso, el coronel José Armando Brito Melo, vocero de la dirección Norte de la Policía, adelantó que investigadores de esa institución rastrean hospitales y clínicas, buscando a uno de los dos desconocidos que Welehmann hirió a batazos.


“Tenemos a varias personas con relación a este hecho que están siendo investigadas” señaló Brito Melo. Según testigos, el hecho que ha impactado también a la comunidad canadiense residente aquí, ocurrió la madrugada del viernes en La Rinconada de Cabarete. Mientras que Welehmann continuaba en estado delicado, recuperándose en una clínica de la zona, de los múltiples impactos de bala que le propinaron. Alain Laberge, superintendente de educación en la provincia Manitoba, dijo a los medios canadienses, que el grupo de estudiantes se encontraban en República Dominicana en labores humanitarias.


Aunque aclaró que la mayoría de los estudiantes no vieron el tiroteo, pero escucharon los disparos y los gritos. Los 18 estudiantes de secundaria de St. Jean Baptiste y Ste. Anne regresaron a Winnipeg, capital de la referida provincia, alrededor de 5:00 de la mañana del sábado, muy exaltados por la situación que vivieron en la República Dominicana, precisa Laberge. El grupo arribó a la República Dominicana el pasado 30 de enero y permanecerían en el país hasta el 7 de febrero, ya que trajeron ayuda para la Casa Albuergue de Martina, sin embargo, todo cambió después del incidente.