iglesiaMadrid .- La Compañía de Jesús, que cumple 200 años de su restauración, afronta la crisis al servicio de las víctimas y defiende que los Gobiernos “deben ejercer el legítimo control de fronteras, pero con el escrupuloso respeto a los derechos humanos, que no siempre tienen”.


Con motivo de esta conmemoración, la Compañía de Jesús celebró en Madrid un encuentro informativo para analizar su historia y explicar su renovación en medio de la crisis y con “un papa jesuita llamado Francisco”. “Los jesuitas tienen que estar al servicio de las víctimas y una línea prioritaria de acción tiene que ver con el control fronterizo”, aseguró Daniel Izuzquiza, director del Centro de Reflexión Alberto Hurtado.


Izuzquiza recordó el derecho de los estados a controlar las fronteras, pero también “el deber de ser escrupulosamente respetuoso con los derechos humanos, y eso no siempre está ocurriendo”. El Servicio Jesuita a Migrantes es una de las organizaciones que presentó en la Fiscalía General del Estado en España “una denuncia penal contra los presuntos responsables” de lo ocurrido el pasado jueves, en relación con el intento de entrada de inmigrantes desde Marruecos a la ciudad española de Ceuta, en el que murieron al menos once personas.


“No se pueden poner puertas al mar”, afirmó Izuzquiza, quien destacó el “derecho de la gente a emigrar” y el “aporte que supone a la sociedad”. “Estamos viviendo una crisis prolongada, dura, extensa, intensa y estructural y nuestra apuesta en este contexto es reforzar la solidaridad” y defender a los más desfavorecidos, aseguró este jesuita, responsable de centros sociales.


“La gestión que se está haciendo de la crisis, quizá dominada por el dogma de la austeridad, está teniendo unos impactos muy negativos”, principalmente en la población más vulnerable. Afirmó que la Compañía “sigue estando en un proceso de renovación” y que el liderazgo del papa Francisco “lanza de una manera más explícita y animosa” a esta congregación para estar en “la periferia, al servicio de la sociedad”.


El profesor de Historia de la Iglesia de la Universidad Pontificia de Comillas Alfredo Verdoy confesó que sintió un “subidón de aprecio a la vida religiosa y a la vocación” con la elección del papa Francisco. “La Compañía de Jesús no se siente agobiada, ni perseguida, ni despreciada por nadie, sino que la propia situación de zozobra que viven en el mundo repercute en todos los proyectos”, opina Verdoy.


El bicentenario de la Restauración de la Compañía de Jesús (1814-2014) comenzó el pasado 1 de enero y la primera celebración fue que el papa Francisco presidiera en la Iglesia de Gesú de Roma la eucaristía de acción de gracias el 3 de enero por la canonización del jesuita Pedro Fabro. La mayoría de las actividades programadas se centran en el estudio de esa etapa histórica a través de cursos y exposiciones en los 68 centros educativos de enseñanza media y en las universidades de la Compañía de Jesús. EFE