imageSuenan y resuenan las Google Glass, dispositivo de realidad aumentada que está hasta en la sopa Llamadas a revolucionar la industria, aún se desconoce la fecha exacta del inicio de su comercialización al público en general. Bondades las tiene, pero podría entrañar algún tipo de problema de salud que aún se desconoce. Google explicó el pasado año que pueden producir dolores de cabeza o estrés de ojos «al igual que unas gafas convencionales» .


Aún en su fase inicial, y mientras otras firmas como Samsung ya se han postulado para lanzar dispositivos similares, se ha hablado de un precio de 1.500 euros a partir de su lanzamiento, previsiblemente a final de año. Mientras eso pasa y se analiza su posible influencia e impacto, no se sabe si será posible utilizarlas a tiempo completo porque portar un pequeño lector en el ojo derecho genere problemas a sus usuarios.


Un entusiasta y conocido divulgador de las ventajas de Google Glass, Chris Barret , conocido entre otras cosas por haber grabado el primer arrestro mediante este dispositivo , ha asegurado haber experimentado «fuertes dolores de cabeza» durante un periodo prolongado de tiempo. En declaraciones al portal especializado «Cnet» , Barret ha explicado que no utiliza el dispositivo desde que comenzó el año.


«El primer dolor de cabeza lo experimenté la primera semana de llevar Glass. Las llevaba a todas horas, al Starbucks, al centro comercial, conduciendo, en la oficina… No pasaba un minuto sin que las tuviera puestas», agrega. «El segundo día fue igual, buscando en Google todo lo que pude, impresionado por la novedad y enseñándoselas a amigos a usar, y tras unas horas mi cabeza comenzó a latir con fuerza. Normalmente no me dan dolores de cabeza, así que decidí apagarlas».


Tras vivir este episodio, preguntó al foro de usuarios de Google Glass para comprobar si alguien más había experimentado este tipo de problemas. Barret reconoce que se encontró con una persona que tenía que mantener las gafas en lo alto de la nariz para ver la parte inferior de la pantalla, lo que producía que estuviera obligado a mirar hacia arriba provocándole también dolores de cabeza. La razón que esgrime es la «fatiga visual excesiva», por lo que ha decidido que la solución más fácil es que simplemente no se usen durante largos períodos de tiempo.