CFE3A615-8B8B-44B7-8CC7-F48639AC306D_jpg__209__400__CROPz0x209y400Al propietario de la clínica de cirugía y estética Efecto Brush, Franklin Polanco, lo dejaron detenido en la cárcel del Palacio de Justicia de Ciudad Nueva y en las próximas 48 horas se espera le conozcan medida de coerción.


Polanco quedó de detenido luego de que la Fiscalía del Distrito lo interrogara debido a las denuncias de supuesta mala práctica médica, tras una serie de reportajes de investigación del programa El Informe con Alicia Ortega, del Grupo SIN. El trabajo revela los catastróficos efectos físicos y psicológicos que causaron en las víctimas las cirugías practicadas en dicho centro.


Junto a Polanco fue detenido Víctor Medrano, quien pertenece al equipo médico de Efecto Brush. Desde Nueva York, hasta Curazao, incluidos varios casos en Santo Domingo, se conocen los testimonios de mujeres que quedaron desfiguradas luego de someterse a intervenciones en ese centro.


El apresamiento de Polanco se produjo luego de más de media hora de interrogatorio al que fue sometido en la Fiscalía del Distrito Nacional, por requerimiento de los fiscales investigadores. Desde las 9:25 de la mañana, el fiscal adjunto Dante Castillo, director del Departamento de Crímenes y Delitos contra la Persona, estaba interrogando a Polanco, quien se presentó al lugar a las 8:00 de la mañana.


Todo esto luego de varias denuncias de mujeres que viven tanto en el país como en el extranjero. Previo a su ingreso al despacho del fiscal, Polanco se defendió diciendo que no es él quien opera porque no es médico, sino que, como propietario, dirige a un personal que realiza los procedimientos. Declaró que acudió a defender su inocencia.


Le acompañaron varios de sus familiares, quienes trataban de impedir que la prensa indague los detalles del interrogatorio. En el lobby de uno de los edificios de la Fiscalía una hermana de Polanco discutía con reporteros presentes, con la intención de que no le hicieran preguntas al acusado. La mujer también filmaba al equipo de noticias SIN, en actitud intimidatoria.