Julio de la CruzJulio de la Cruz es un dominicano que, tras cometer una violación de la ley en Estados Unidos, se constituyó en un revelador de buen comportamiento carcelario, estudió leyes e hizo 85 talleres. Él sostiene que su condena fue excesiva en 12 años, por encima de lo que le cabía (8 años). En prisión se casó con una economista dominicana.


Tras quejarse de fuertes dolores en el estómago sólo le dieron medicamentos antiácidos (Ranitidina y Omeprazole), pero descubrieron que era algo mucho más grave cuando le llevaron a un hospital y le detectaron un cáncer invasivo que le deja con una esperanza de seis meses de vida.


Su esposa Rosemary Pimentel, economista dominicana y con quien se casó el pasado año en la cárcel, denunció, tras visitarlo ayer tarde, que se encuentra en un hospital sin que le den tratamiento médico, en una espera desesperante que puede conducir a su pronta muerte por falta de acciones médicas.  Piden que le liberen de la cárcel para darle tratamiento y que se pueda hacer lo mejor dentro de sus condiciones, incluyendo la posibilidad de preservarle la vida.


La historia


Lo que ha pasado Julio de la Cruz, es digno de una historia para el cine. A los cuatro días de llegar a Nueva York en 2002, cometió el peor error de su vida: aceptar el encargo de llevar una maleta con dinero que posteriormente supo era producto del narcotráfico, a propuesta de un amigo que le pagaría 200 dólares. Fue apresado, golpeado e interrogado sin la presencia de un abogado.


Se le presionó para que dijera quiénes estaban “más arriba”. No lo sabía, y no pudo hacer ningún acuerdo. El otro implicado, José Miguel Vásquez, confiesa y lo descarga, indicando que fue contratado para llevar el dinero y que no tenía que ver con la operación. Era un “cómplice menor”.


Rosemary denuncia


Su esposa, Rosemary Pimentel, quien lo visitó ayer jueves en el centro hospitalario, sostiene que él se encuentra delgado y amarillento, muy desmejorado y que no está recibiendo las atenciones médicas ni medicinas de acuerdo con la gravedad y urgencia de su dolencia. Indica que Julio de la Cruz, además de haber sufrido una condena de 12 años, más de lo que ameritaba su delito (8 años, según las leyes que cita), además de haber tenido un comportamiento ejemplar, de haber hecho una cantidad récord de cursos y talleres, además de estudiar leyes para conducir su propio caso, ahora está sometido a un tratamiento casi criminal al dejarlo sin los medicamentos que requiere su cáncer.


“Este dominicano no puede ser abandonado por las autoridades dominicanas de consulado y embajada, su caso debe preocupar a la comunidad dominicana ya que es un ejemplo de discrimen”, afirma Rosemary Pimentel, al salir de verlo. Dijo que desde de mediados del mes de agosto Julio vomitaba y tenía dolor de estómago y como no lo atendían protestó y se buscó un problema: en solitaria. Finalmente, lo atendió un gastroenterólogo en solitaria y solicitó que le hicieran una endoscopia, que no le hicieron. Ya Julio no estaba asimilando la comida, estaba en solitaria y no tenía atención médica apropiada.


Lo que pasó


El 5 de diciembre el paciente colapsó con convulsiones epilépticas causadas por la falta de nutrición. Lo sacaron de emergencia, con sospecha de ataque cardíaco. Lo ingresaron en el hospital San Francis de Trento New Jersey y después de estabilizarlo, él explicó su condición real y le hicieron una endoscopia, que descubrió un tumor masivo.  Le hicieron una biopsia y resultó ser cáncer gástrico en cuarta etapa. El 12 de diciembre, fecha en que cumplió 50 años de edad, lo operaron, removiendo 60% de su estómago.


Dice la esposa, lo tienen sin atenciones médicas, como esperando a que se muera. El caso llama a urgente actuación de la embajada dominicana en Estados Unidos y particularmente de las del consulado en el estado de Nueva York.


UN APUNTE


Un ejemplo: Julio de la Cruz ha sido un ejemplo de recluso, ha reconocido su error en prisión, ha logrado el reconocimiento por su actitud de estudio y trabajo. Es lector voraz, ha estudiado leyes y es una persona muy positiva.


EL DATO


Julio de la Cruz  fue detenido el 18 de febrero de 2002 en el Bronx.  Su error: aceptar 200 dólares de  un “amigo” que  le propuso   trasladar una maleta (que contenía dinero,  proveniente del tráfico de  drogas). Fue sentenciado por las imputaciones de conspiración para distribuir cocaína, lavado de dinero, posesión de un arma ilegal y de asaltar a un oficial federal, por lo que  la juez Bárbara  S. Jones, de la Corte Distrital del Distrito Sureño de N.Y.,  lo sentenció a 118 meses concurrentes,  más 60 meses, (20 años).