Amín García Ulloa Un joven de 32 años, no vidente, subió al Pico Duarte con el objetivo de llamar la atención sobre la violencia y otros males que se viven en el país. La periodista Jessica Soriano conversó con él y nos cuenta sobre la experiencia de este largo recorrido denominado un “Grito de Esperanza”.


Perderse en un tramo de dos kilómetros en su trayecto hacia el Pico Duarte y estar a punto de caerse por un precipicio fueron solo dos de varios momentos impactantes que vivió Amín García Ulloa.


Pero estos obstáculos no fueron suficientes para que este joven con espíritu de acero llegara a su destino, lugar a donde había ido en nueve ocasiones antes de que perdiera la vista.


La travesía comenzó por Padre Las Casas, provincia de Azua, para arribar al pico y regresar por la comunidad Ciénaga- Manabao en Jarabacoa, provincia la Vega, el día seis y así completó su calendario en el punto más alto del país.


El 15 de octubre del 2010 fue la fecha que marcó drásticamente la vida de Amín García, un defensor de los derechos de los estudiantes de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, pero nunca pensó que al salir de tomar un examen fuera impactado de un disparo y perdiera su visión en una trifulca de choferes en el referido plantel.


Condición que no le ha impedido valerse por si mimo y es que incluso vive solo en el sector de Cristo Rey, pero a pesar de esto siempre ha recibido el sustento de su familia.


Amín García aboga por el respeto a la ley 5-13 que establece que el cinco por ciento de los empleados en las instituciones públicas deben ser personas con discapacidad y el dos por ciento en el caso de las privadas. fuente: noticiassin.com