veronMientras los hoteleros celebran que 2013 fue el mejor año de la década, la Fundación Ecológica Punta Cana señala que el 80% de los pozos de agua están contaminados. En el distrito turístico de Verón, en la provincia La Altagracia, convergen dos mundos: el de la opulencia de las grandes inversiones inmobiliarias y turísticas, y el de los cordones de miseria y marginalidad.


El atractivo de las blancas arenas, el azul del agua y la frescura que a la temperatura tropical aportan los vientos alisios que convergen en  el litoral Este, hicieron de la zona Punta Cana-Bávaro, el paraíso con el que soñaran para vivir renombrados multimillonarios y famosos del jet set internacional.


De un lado, en la costa, una cadena de inmensos resorts y villas, yates y autos de lujo definen una vida de confort, seguridad y privacidad garantizada por la fortuna, mientras en el opuesto, desde Pueblo Bávaro hasta Juanillo, la pobreza, delincuencia e inseguridad parecen caminar de la mano con el dinero, aunque parezca contradictorio.


El Hoyo de Friusa, Villa Playwood, Las Dos Jardas, Cristianita, Villa La Fe, Cabeza de Toro y Arena Gorda, entre otros, son comunidades que fueron conformando los obreros a la par que se construía el mundo de ensueño de las villas y hoteles, y cuyo diario vivir se caracteriza por montones de basura por doquier, calles sin aceras y sin asfalto, agua contaminada y falta de drenaje pluvial.


Verón, que aporta más del 70% del 30% del producto interno bruto (PIB) que produce la provincia, tiene una población de unos 30 mil habitantes y otros 20 mil flotantes, carece de hospital público, no tiene cementerio y tampoco planta de tratamiento, lo que expone a su población y a los turistas a una gran contaminación y a serios problemas de salud.


A esto se suma que el único liceo de Verón, el Rufino Santana Rodríguez, apenas es un edificio con butacas y pizarra, pero sin laboratorios ni biblioteca, acogiendo un cuerpo de profesores que labora con precariedades, entre los que hay seis docentes al que el Ministerio de Educación les adeuda 93 mil pesos a cada uno.


Empresarios indiferentes


De acuerdo con el alcalde de Verón, Radhamés Carpio Castillo, a los empresarios hoteleros no les interesa la situación de hacinamiento y violencia de las comunidades que los rodea, lo que podría revertirse contra el turismo. Al respecto, el gobernador provincial, Ramón Güílamo, y el jefe del Cuerpo Especializado de Seguridad Turística (CESTUR) en Verón, coronel Ramón E.


Jiménez Peña, coincidieron en asegurar que la alta delincuencia que azota al distrito se debe a que en los tugurios que se han ido formando sin control “se anida todo tipo de gente”. Señalan que esa delincuencia no es exclusiva de la comunidad haitiana, como se ha denunciado, y que solo en Friusa se calcula en más de dos mil personas.


La periodista Rosanna Figueroa, directora del semanario Bávaro News, señaló que el distrito lidera la provincia en accidentes de tránsito, ya que el año terminó con 1,300 accidentes de tránsito (en el país ocurren unos 24 mil al año), con 30 muertos y 256 lesionados, lo que se debe a que las amplias avenidas que conducen a los hoteles y a las zonas residenciales carecen de iluminación. Más del 60% de los accidentados son motoristas. Solamente en lo que va de año han muerto dos personas: Natanael González, de 22 años, y Ramón Emilio, cuya motocicleta colisionó con otra conducida por su hijo Luis Emilio, quien resultó gravemente herido.


Radhamés Carpio Castillo
Alcalde del distrito de verón


El alcalde de Verón reconoce que en la parte residencial pobre del distrito municipal hay serios problemas, como son la acumulación de basura, calles sin aceras y sin asfaltar, así como niveles de delincuencia que preocupan. Sin embargo, critica lo que a su juicio es una indiferencia ante esos problemas por parte del empresariado hotelero de la zona.


Rosanna Figueroa
directora del semanario bávaro news


La directora del semanario Bávaro News, Rosanna Figueroa, observa que una cosa es la seguridad de que disfruta el turista que visita los resorts de Punta Cana y Bávaro, y otra diferente es la inseguridad de quienes tienen que hacer vida fuera de los hoteles y villas. “Una muestra es que las amplias avenidas y calles que nos rodean carecen de iluminación”.