una-mujer-egipcia-ejercieMientras los militares impulsan el ‘SI’ y la oposición se queja de ser silenciada, enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad han dejado nueve muertos. Los egipcios fueron a las urnas el martes y continuarán el miércoles, para votar el referéndum que aprobaría una nueva Constitución. El nuevo proyecto reemplazaría la Carta que fue promovida por el depuesto presidente, Mohamed Mursi, antes de ser forzado a salir por el Ejército.


Las fuerzas armadas quieren un voto afirmativo para refrendar su destitución. Los Hermanos Musulmanes (el partido de Mursi, que ahora es considerado como un grupo terrorista por los militares), está boicoteando la votación y ha rechazado la legitimidad de todo lo que siguió a la retirada de Morsi.


La nueva Constitución, además de la eliminación de las secciones proislamistas, potencialmente podría allanar el camino a una mejor educación, un nivel de salud más alto y más derechos para las mujeres. Los opositores dicen que no es el documento revolucionario que esperaban después de la eliminación de dos presidentes en menos de tres años, pues Hosni Mubarak fue depuesto a comienzos de 2011. En particular se temen cláusulas que permitan que los civiles sean juzgados en ciertos contextos en los tribunales militares, que puedan violar derechos de los trabajadores y que limiten las libertades religiosas.


Los seguidores de Morsi se han enfrentado con las fuerzas de seguridad durante su protesta contra la nueva Constitución y el referéndum. Según los funcionarios, han muerto nueve personas. Las informaciones dicen que cuatro personas murieron y decenas resultaron heridos en enfrentamientos en la ciudad de Sohag, aunque los detalles del incidente no están claros. Una persona murió en Nahia, en el distrito de Giza de El Cairo, otra fue asesinada durante una manifestación contra el referéndum en Bani Suef, y tres personas – partidarios de Morsi según fuentes de seguridad -murieron por disparos en el suburbio de Kerdasa en El Cairo.


Poco antes de que los colegios electorales abrieran, una bomba explotó frente a un tribunal en el noroeste de El Cairo. Fotografías de Imbaba, un distrito de clase obrera, mostraron las ventanas rotas y pilares dañados. La Policía aseguró que no hubo víctimas y culparon a extremistas pro-Morsi tratando de impedir a la gente votar. Ante el temor de que los ataques con bombas pudieran desalentar el voto, el Ejército se comprometió a desplegar 160.000 soldados para proteger los centros de votación.


“Vamos todos a votar con el mismo fervor que demostramos el 25 de enero de 2011 y el 30 de junio, 3 de julio y el 26 de julio de 2013,” aseguró el presidente interino, Adly Mansour. “Seguimos el camino revolucionario que hemos elegido, con una Constitución que actuará como un trampolín para un estado democrático y civil moderno”.


A pesar de esta afirmación, los opositores de la nueva Constitución, que sustituye la versión de tendencia islamista de Morsi en 2012, argumentan que la acumulación a las elecciones no ha sido democrática, con docenas de activistas presuntamente detenidos por pedir el voto de ‘NO’. Las calles egipcias están llenas con muchos carteles que piden el ‘SÍ’, con muy poco espacio dado a la campaña adversa, ni en términos de vallas, ni en los medios de comunicación en general.


Egipto Fuerte, un partido islamista moderado que había sido anteriormente el único grupo importante para la organización de la campaña del NO, ha tomado una decisión de último minuto para unirse a la Hermandad Musulmana y boicotear las elecciones también. Funcionarios afirmaron que 35 de sus activistas habían sido detenidos durante la campaña electoral y afirmaron que la participación en esas actividades era inútil frente a los actos de intimidación generalizada llevados a cabo por el Estado.


“Es un proceso falso”, dijo Mohamed el-Baqr, un alto funcionario de Egipto Fuerte, quien se opuso a la constitución de Morsi y más tarde llamó a su salida anticipada. “La opción en la papeleta es efectivamente entre una caja para decir sí y una caja que dará lugar a las esposas (ser detenido)”.


Un voto aprobatorio de la Constitución podría conducir a nuevas elecciones y ahora parece seguro que el General Abdel Fattah Al Sisi, quien impulsó la salida de Morsi tras las protestas masivas, será candidato a la presidencia. El general ha sido el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas egipcias, así como el ministro de Defensa, desde el 12 de agosto de 2012. Los manifestantes anti-Morsi celebraron y llevaron carteles de apoyo al Ejército, cantando “El Ejército y el pueblo ven de la mano”. Durante su visita a un centro de votación en el norte de El Cairo el martes, llevando gafas de sol oscuras y un uniforme caqui, Al Sisi le dijo a los guardias: “Trabajen duro. Necesitamos que el referéndum sea completamente seguro”.