presidente del Tribunal ConstitucionalEl presidente del Tribunal Constitucional dejó claro que “cuando la pretensión de desconocer la fuerza vinculante de las decisiones de la alta corte obedezca a presiones o injerencias foráneas es un grave atentado a la soberanía nacional”.


Durante su rendición de cuentas por el segundo aniversario de la institución, Milton Ray Guevara precisó que ninguno de los poderes públicos organizados por la Constitución pueden realizar o permitir la realización de actos que constituyan una intervención directa o indirecta en los asuntos internos o externos de la República Dominicana o una injerencia que atente contra la personalidad e integridad del Estado.


“El principio de la no intervención constituye una norma invariable de la política internacional dominicana”, dijo. En el desarrollo de su ponencia de casi una hora, el funcionario judicial puntualizó que no era aceptable para ningún Tribunal Constitucional que se pretenda enervar su autoridad queriendo desconocer la fuerza vinculante de sus decisiones.


“La ejecución de las sentencias del TC constituye una garantía constitucional que se sustenta, además del principio de la fuerza vinculante, en otros dos principios fundamentales: la separación de los poderes y la jurisdiccionalización de la fase de ejecución, de manera que la ejecución de lo juzgado constituye una parte fundamental del poder jurisdiccional que instaura la Constitución y la tutela judicial efectiva”, indicó. Advirtió que las acciones o decisiones de los poderes públicos que desconozca la fuerza vinculante de las sentencias del Tribunal Constitucional supondrían una subversión al orden constitucional en los términos establecidos en el artículo 73 de la Constitución y, por tanto, serían nulos de pleno derecho.


En la actividad que contó con la presencia de la presidenta en funciones, Margarita Cedeño, el máximo representante de  la alta corte expresó que las decisiones del Constitucional “no son tomadas para que participen en un concurso de popularidad, ni tampoco con la intención de perjudicar, molestar o mortificar a personas o grupos. “Son el resultado del ejercicio de nuestra obligación de juzgar”, afirmó.


No fue retroactiva


Reseñó 29 jurisprudencias de 2013, pero prestó especial atención a la sentencia 168-13, que establece que a los hijos nacidos en el país de padres extranjeros en tránsito (ilegales) no les corresponde la nacionalidad dominicana, explicando  que en el referido fallo no se puede hablar de una aplicación retroactiva de la ley porque el TC solo se limitó a comprobar que Juliana Deguis (la accionante en el caso que dio objeto a la sentencia) “nunca ha sido dominicana”.


Precisó también que no se puede invocar la existencia de un derecho fundamentado en una actuación administrativa errónea. “El Tribunal Constitucional no puede tutelar derechos inexistentes, ni su función garantista puede ser puesta al servicio de la subsanación de actuaciones jurídicas inconstitucionales, por mucho que estas hayan permanecido en el tiempo, pues la nulidad constitucional no prescribe”, sostuvo.


Indicó que en este caso la jurisprudencia  sentada  era la misma que había establecido la Suprema Corte  de  Justicia y que los precedentes vinculantes no  deben  ser  derogados, salvo condiciones especiales  o  excepciones. Dejó claro que la categoría de extranjeros en tránsito no  fue  establecida  por  la  alta  corte, sino  que resulta de la aplicación inevitable de la Constitución.


Una esperanza


Puntualizó que en la sentencia se aplicó el principio de la favorabilidad al ordenar la realización de un plan de regularización para normalizar el estatus migratorio tanto de Deguis Pierre, como de todos aquellos extranjeros que, en circunstancias análogas, se encuentran actualmente en total desamparo legal, puesto que tendrán la oportunidad de insertarse en la vida económica, social y jurídica de la República Dominicana. Asimismo, afirmó que actúan con total independencia, absoluta libertad, transparencia y plena conciencia de sus responsabilidades.


Terminó su discurso calificando la labor del TC como estupenda y rindiendo honor a Juan Pablo Duarte. La audiencia fue bendecida por el rector de la Universidad Católica Santo Domingo, Jesús Castro, y por el pastor evangélico Ezequiel Molina. Por la conmemoración del segundo aniversario del TC se realizó una misa en la Catedral, donde el párroco Nelson Rafael Clark dijo que luego de la sentencia sobre la nacionalidad esa alta corte ha sido criticada, difamada y malinterpretada. El religioso indicó que si los jueces han actuado según su conciencia, libre de politiquería “no tengan miedo y sigan ejerciendo su labor”. Se entregó una ofrenda en el Altar de la Patria. l


El Tribunal


incrementó  su productividad. De 104 sentencias en 2012, aumentaron a 290 en 2013, lo que representa un  178 % más.


No se puede satisfacer a toda la sociedad


Ray Guevara reconoció que en un Estado social y democrático de derecho existe una pluralidad de intereses en tensión que necesariamente ha de encontrar eco en las decisiones jurisdiccionales. “Es imposible que las sentencias del tribunal satisfagan plenamente a los contenientes y la sociedad en general”, dijo. Siguió exponiendo que desde sus primeras decisiones, el TC se ha revelado como organización ideológicamente plural.