diddoDiddo, como se hace llamar, dijo que la cocaína se utiliza en combinación con un símbolo de la mortalidad y, por lo tanto, se refiere muy directamente a peligro. Artista conceptual holandés Diddo esculpió un cráneo, de cocaína en un nuevo proyecto de exploración de la conducta humana.


El artista de 36 años de edad, está tratando de abrir nuevos caminos en el mundo del arte. “Ecce Animal”, como se llama su polémica obra, pretende provocar al espectador acerca de la naturaleza del hombre, sin idealizar adicción a las drogas o una advertencia en contra de ellas.


Diddo tenía la droga a prueba en un laboratorio. El resultado fue positivo, ya que en su mayoría se trataba de esta sustancia, solo que, como suele ocurrir, estaba un tanto rebajada con complementos como cafeína, paracetamol, azucares, y fenacetina.


“No me veo en la obligación de educar a la gente sobre los peligros potenciales de las drogas”, dice. “En ‘Ecce animal’, la cocaína se utiliza en combinación con un símbolo de la mortalidad y, por lo tanto, se refiere muy directamente a peligro”, argumenta Diddo. Pero Diddo dice que su cráneo no se basa conscientemente en las representaciones anteriores. Es la forma en que vivimos con la realidad de la muerte en el fondo de nuestras mentes es lo que  realmente fascina Diddo. “Empiezo con una idea, no una imagen “, dice. “En este caso, mi idea giraba en torno a la tensión entre nuestro lado ‘humano’ y nuestro lado “animal”.


Poema que acompaña la obra del artista Diddo:


“Ecce Animal”
Una vez fuimos animales.
Al igual que cualquier otro, vivimos en un ambiente de miedo y deseo.
Entonces, nos convertimos en “humanos” y aspiramos a ser mejores.
Aprendimos a controlar nuestro medio ambiente, pero el miedo se mantuvo,
porque nunca aprendimos a controlarnos a nosotros mismos .
Da miedo mirar a la cara de nuestro lado animal al desnudo
por el exceso de comodidad; los despojos de su agresión .
Pero, ¿qué es lo que tiene esta imagen que es tan desafiante?
¿Es esta división en nuestra idea del yo?
¿O es una constatación de que aunque hemos dominado el mundo exterior ,
siempre vamos a seguir siendo servidores de nuestro ser interior.