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Silvio Berlusconi, el tres veces ex primer ministro, líder conservador y sobre todo el personaje que ha dominado durante veinte años el escenario italiano, recibió ayer otro empujón hacia el abismo político por parte de la Suprema Corte de Justicia del país, que lo condenó definitivamente a pagar 541 millones de euros por haber corrompido a un juez para quedarse con la editorial Mondadori.


Las preocupaciones que no lo dejan dormir por las consecuencias de otro fallo definitivo, pero penal, de la Corte de Casación, que ratificó la condena de il Cavaliere a cuatro años de prisión por fraude fiscal, están llegando a un climax, porque hoy una Junta de 23 miembros votará contra Berlusconi para echarlo del Senado.


En la comisión, la centroizquierda tiene una mayoría de 14 senadores y tras haber amenazado en todos los colores a los jueces y anunciar la caída del gobierno, los dirigentes del partido berlusconiano reconocen que el gran capo “parece cocinado”, ha perdido lucidez, cambia de humor y opinión varias veces por día. Berlusconi, de 77 años, ha hecho ya 20 versiones de un video que se conocería hoy.


Il Cavaliere se ha refugiado en su lujosa residencia de Arcore, un suburbio de Milán, con su novia y el perrito Dudú. Ha restringido al máximo las visitas y prefiere juntarse solo con sus abogados y familiares.


La sentencia civil por el llamado laudo Mondadori llegó ayer a su punto final, tras la llamada “guerra de Segrate”, por la localidad donde tiene su sede la más importante editorial italiana.


Marina, hija mayor de Berlusconi, es la presidenta de Mondadori, que seguirá en manos de la familia. Esta guerra ha durado un cuarto de siglo.