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El negocio ilícito de medicamentos en República Dominicana es más grave de lo que se percibe y de lo que imaginan las autoridades y los empresarios del sector farmacéutico.


La Asociación de Representantes, Agentes y Productores Farmacéuticos (Arapf), estima que las medicinas ilegales mueven alrededor de RD$1,000 millones cada año, equivalentes al 12% del mercado global en el país.


La proliferación de medicamentos ilegales en el mercado es uno de los principales problemas que enfrenta el sector farmacéutico en el país, que genera pérdidas superiores a los RD$1,000 millones al año y representa una preocupación de salud pública para el país.


El vicepresidente ejecutivo de la Arapf, Fernando Ferreira, señaló que si bien la ilegalidad en el mercado de los medicamentos es un problema que data de la décadas de los 80, la falta de rigurosidad de las autoridades competentes ha provocado que la situación crezca a niveles incontrolables.


La institución tiene registro de que se han falsificado medicamentos de diferentes tipos y laboratorios, anticonceptivos e incluso inyectables que solo contienen agua no esterilizada.


Ferreira destaca que la distribución de fármacos adulterados ha llegado a los hospitales y clínicas privadas, donde se han registrado casos de pacientes que han perdido la vida por administración de ese tipo de productos, que si bien en la mayoría de los casos no causan daño a la salud por sí mismos, pueden ponen en peligro a los pacientes que necesitan el suministro de algún medicamento para sobrevivir.


“En un hospital público se documentó el caso de tres niños que murieron de meningitis porque se les administró un antibiótico de última generación falsificado, que provocó que la infección se potencializara”.


Según refiere el ejecutivo, en 1998 Arapf realizó un estudio en el que se determinó que las pérdidas ocasionadas por las diferentes formas de medicamentos ilícitos era de alrededor de RD$800 millones al año, pero esa cifra ha aumentado a RD$1,000 millones, lo que representa aproximadamente el 10% de las ventas totales de medicamentos en el país.


Los puntos de mayor preocupación, por la incidencia de falsificaciones y contrabando, son el municipio Moca, donde se registra la mayor tasa de comercialización de fármacos adulterados, el Distrito Nacional y Santiago.


Los ejecutivos de la Arapf coinciden en que la mayoría de las falsificaciones son hechas de tal manera que resulta muy difícil diferenciarlas de los productos originales, tanto por los consumidores como por los encargados de compras de los hospitales, clínicas y farmacias, por lo que insisten en que la única forma de evitar que esos medicamentos lleguen a manos de los usuarios es que los centros se limiten a comprar a distribuidores autorizados de los laboratorios y que los pacientes lo hagan en farmacias reconocidas.


Sin embargo, el presidente de la entidad señala que la lucha contra ese flagelo es compleja, porque muchos de los laboratorios que se dedican a falsificar y reetiquetar  medicamentos vencidos para volverlos a colocar en el mercado operan con los permisos requeridos por el Ministerio de Salud Pública. “Para nosotros se trata de una cruzada que no logramos ganar”, manifestó el dirigente.