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La apendicitis es la primera causa de atención quirúrgica en el servicio de urgencias, especialmente en Pediatría, de todos los hospitales, lo cual supone un peligro incluso de muerte en los pacientes que sufren de esta afección.


La aseveración es del doctor Rafael Estévez, cirujano de la Clínica Corominas y del Instituto Materno Infantil.


La apendicitis es la inflamación de la apéndice, un órgano situado en la confluencia del intestino delgado y del intestino grueso, en una área llamada ciego.


No se sabe exactamente cuál es su función, pero se han hecho diferentes estudios científicos, los cuales han derivado en diferentes teorías y especulaciones.


Algunos le atribuyen las mismas funciones de las amígdalas y otros órganos linfoides en el sistema de defensa, tejido rico en linfocitos B, importante para las respuestas inmunes, otros dicen que es vestigio de un órgano sin función, también que es un órgano residual, rudimentario que se ha modificado con la evolución de la especie y otros alegan que es el reservorio natural de bacterias que tiene el intestino, para usarlas cuando esa población se disminuye por diarreas y otras patologías que afectan el intestino grueso, son algunas de ellas.


Causas


La causa más frecuente es la obstrucción de la luz apendicular (parte interna); en los jóvenes por el crecimiento linfoide secundaria a las infecciones virales, bacterianas o tuberculosis. En los adultos por fecalitos, parásitos, cuerpos extraños, semillas, adherencias y tumores, explica el galeno.


Agrega que, en el proceso obstructivo la mucosa apendicular continúa produciendo moco lo que conduce a distensión del apéndice, inflamación, paso de gérmenes a la pared intestinal, para finalmente producir necrosis, perforación, formación de absceso y peritonitis.


El riesgo de la población de padecer apendicitis aguda es de 8,6% para los hombres y 6,7% para mujeres, siendo más frecuente entre los 10 y los 30 años, es más frecuente en los varones que en mujeres con una relación 3 a 2 durante la pubertad y la adolescencia con muy rara presentación en los extremos de la vida, pero cuando ocurren es muy difícil el diagnóstico.


Se menciona que la dieta baja en fibras incrementa el riesgo, sin embargo el doctor Estévez, alega que no existe sustento que demuestre este hecho, ni su relación geográfica o estacional, según expresa lo que sí está relacionado con un incremento en la apendicitis perforada es el bajo nivel socioeconómico.


“Típicamente, el cuadro se inicia con dolor continuo de intensidad moderada en epigastrio o en la parte central abdominal seguido por anorexia (falta de apetito), nausea y vómito. El dolor tiende a moverse hacia el cuadrante inferior derecho del abdomen en las siguientes 3 a 6 hrs. Otro dato clínico es la fiebre moderada que cuando se presenta orienta hacia la posible presencia de complicaciones”.


Los síntomas son atípicos hasta en un 40 por ciento de los casos. El dolor puede aparecer inicialmente en la fosa ilíaca derecha, región lumbar, hipocondrio derecho o ser referido al hueco pélvico de acuerdo a la localización anatómica del apéndice.


Esta es una de las patologías más difíciles de diagnosticar correctamente, ya que depende de su posición anatómica, no tiene un patrón de presentación uniforme, no tiene un perfil establecido en las pruebas del laboratorio y las imágenes son de confiabilidad relativa, el entrevistado asegura que uno de los exámenes más aproximados es el físico y la historia de los síntomas.


Establecido el diagnóstico de apendicitis aguda el tratamiento es quirúrgico y deberá efectuarse a la brevedad posible, en cuanto las condiciones generales de salud del paciente lo permitan, haciendo hincapié en que las complicaciones están en relación directa con el retraso en la intervención.


La incidencia de apendicitis va aumentando con la edad hasta llegar a los 10 ó 12 años y sólo un 2 por ciento ocurre en menores de 2 años. Es más frecuente en el sexo masculino y en la población caucásica.


Recomendaciones


Acudir a su médico ante cualquier malestar abdominal que se sospeche pudiera ser una apendicitis. No automedicarse ni tomar medicamentos que puedan dilatar el diagnóstico.


Acatar la decisión de su médico cuando se hace el diagnóstico y le sugiere el tratamiento, siempre y cuando los síntomas lo justifiquen.