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Los sometimientos judiciales por  delitos sexuales en contra de niños, niñas y adolescentes se han incrementado, pero las sentencias condenatorias no aumentan en la misma proporción.


En el Distrito Nacional, la unidad responsable de la prevención y persecución de los delitos sexuales de la Fiscalía recibió en el 2012 un promedio de 30 denuncias por mes.


Este año, la cifra se duplicó y ya en julio recibió 68. En el trimestre mayo, junio y julio hubo más de 150 denuncias,  con un promedio de 50 por mes.


A nivel nacional, los tribunales conocieron 765 demandas sobre violación sexuales contra menores de edad, entre el 2011 y el 2012,  registrando un aumento, ya que en el 2012 hubo 412, con 59 más que en el 2011.


Sin embargo, el número de sentencias condenatorias es inferior a las demandas, ya que en ese período solo hubo 238 condenas, según reporte de la Suprema Corte de Justicia (SCJ).


La magistrada Ana Andrea Villa Camacho, directora de la Unidad de Prevención y Persecución de la Violencia de Género y Intrafamiliar y Sexual de la Fiscalía del Distrito Nacional, considera que el incremento de las denuncias no se debe a que estén ocurriendo más casos, sino a que la gente está tomando más consciencia y se está dando cuenta de que el ministerio público y la justicia le está dando una respuesta a ese tipo delito.


“Los abusos sexuales antes eran vistos como un tabú y un mito que se arreglaban en casa, porque muchas veces se callaba, porque la mayoría son cometidos por los papá, el abuelo, el padrastro, un tío, un vecinoÖ”, señala.


Subraya que incluso, no se denunciaba, supuestamente para proteger a la misma víctima, para que no pueda ser señalada ni estigmatizada.


Entre los delitos sexuales ocurridos figuran las violaciones contra muchachas, que les provocan embarazos. Villa Camacho señala que aunque no se llevan esas estadísticas, son muchas las muchachas menores de edad que quedan embarazadas producto de una violación sexual.


Sin conciliación
El procurador Francisco Domínguez  advirtió que no tolerarán la relación de adultos con menores de edad. Aclaró que la política variará cuando los que cometen el delito son también menores.


“En los casos de adultos con niños tenemos que ser drásticos, porque eso es criminal”, manifestó. Señaló que lo malo es que a veces a la mamá le dan dinero y después dicen lo contrario.


Domínguez Brito reconoce que ese tipo de acuerdo debilita el proceso judicial, pero precisó que lo continuarán, porque no aceptarán acuerdos.


De su lado, Villa Camacho garantizó que en ese tipo delitos no habrá conciliación. Advirtió a los padres que si negocian son pasibles de ser sometidos a la justicia.


Contó que una mujer fue sometida por cobrar 200 mil pesos. Enfatizó que el honor y la vida emocional y física de un niño no valen dinero.


“Como eso es de orden público, aunque los padres negocien, reciban dinero, casa, carro, la persona imputada lo está pagando en vano, porque nosotros no negociamos, ni conciliamos, pero mucho menos dejamos un adolescente sin justicia”, afirmó.


Entre las denuncias que recibe el ministerio público también figuran por agresión sexual, seducción y acoso sexual, este último ocurre generalmente en las escuelas, por parte de profesores contra alumnos.


Sobre el acoso sexual en los centros educativos, Villa Camacho señala que no solo ocurren en centros públicos, sino también en colegios, donde asisten niños y adolescentes de clase alta.


“Tuvimos un caso de un profesor de un colegio que acosaba a la adolescente y cuando el colegio se dio cuenta de lo que estaba haciendo el profesor, solo le pidió la renuncia, y por eso se callaron el hecho”,


Dijo que en ese caso, el colegio violó el artículo 14 de la ley 136-03, que obliga a los planteles, a los profesores y a los sicólogos a denunciar ese abuso.


“Pero era mejor taparlo porque no querían ningún tipo de escándalo para su colegio”, observó. Pero indicó que el profesor fue sometido, porque la adolescente lo denunció. Advirtió que el “amor” de un adolescente con un adulto es un delito, no una relación.


“No podemos hablar de relación, porque entre un adulto y una menor no hay una relación, eso de que tenían amores, ese término es incorrecto, porque el adolescente no tiene ni la edad, ni el mismo desarrollo ni el discernimiento que un adulto”, alertó.