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El incremento de las temperaturas en el Caribe provocadas por el cambio climático ha contribuido de forma drástica al aumento del nivel de cinco lagos en Haití y República Dominicana, afectando la producción agrícola y a miles de familias, según especialistas dominicanos y estadounidenses.


José E. González, profesor de ingeniería mecánica de la universidad City College de Nueva York, explicó a The Associated Press que luego de dos años de estudio han podido confirmar que gran parte del agua es dulce, que proviene de las sierras que circundan la zona, de las lluvias y de la nubosidad generada por el calentamiento del mar.


“Estamos en un nivel sin precedentes”, dijo el especialista sobre el aumento de los niveles.      Investigadores de la universidad neoyorquina y de la universidad dominicana Intec, con apoyo de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, comenzaron en 2011 el estudio para determinar las razones del vertiginoso aumento del nivel de los lagos Enriquillo y Azueï, los dos cuerpos de agua más grandes del Caribe, ubicados bajo el nivel del mar en la zona fronteriza sur de República Dominicana y Haití.


Debido al constante crecimiento de los lagos desde el 2004 y que se aceleró a partir del 2008, diversos poblados de ambos países se han visto afectados y cientos de hectáreas de tierras agrícolas quedaron anegadas, provocando pérdidas económicas millonarias.


El Lago Enriquillo, ubicado a 250 kilómetros al oeste de Santo Domingo, ha subido 6 metros, al pasar de 40 a 34 metros bajo el nivel del mar, y ha inundado unos 150 kilómetros cuadrados de tierras fértiles y ganaderas.


El lago Azuei, en ubicado principalmente en Haití, inunda la única carretera de Puerto Príncipe a la línea limítrofe, afectando el comercio bilateral.


Para mitigar los efectos, el gobierno dominicano realiza varios proyectos de infraestructura y comenzó en julio pasado la reubicación completa del pueblo Boca de Cachón, cuya única carretera había quedado bajo el agua del lago Enriquillo, a fin de proveer de tierras agrícolas a sus habitantes.


González de la universidad City College, destacó que por primera vez sensores instalados en la zona determinaron el incremento de las correntías desde las sierras hasta los lagos, además del descenso de la salinidad. El lago Enriquillo tenía en la década pasada un nivel de salinidad de 75 partes por mil y ahora ese nivel ha bajado a 20, casi equivalente a agua dulce.


El volumen de lago Enriquillo se ha triplicado desde 2004, mientras que el Azuei se ha duplicado, detalló el especialista. Aunque el estudio buscaba determinar las causas del crecimiento de esos dos lagos y establecer modelos para pronosticar sus fluctuaciones, la investigación también determinó que las lagunas Cabral, en República Dominicana, y Caiman y Miragoane, en Haití y otros más pequeñas también han aumentado su nivel, explicó a The Associated Press el investigador estadounidense Daniel Comarazamy.


Esto se debe a que el aumento de las precipitaciones en los últimos años “ha sido significativa, como consecuencia del cambio climático”, detalló Comarazamy.