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Varios enfrentamientos estallaron en el centro de El Cairo este martes entre partidarios del presidente depuesto Mohamed Morsi y habitantes y policías de la capital de Egipto, según testigos.


El enfrentamiento ocurrió cerca del Ministerio de Fundaciones Religiosas. La policía utilizó gases lacrimógenos para dispersar a la multitud. Los simpatizantes de Morsi también se manifestaron frente a varios ministerios del gobierno este martes.


Las protestas comenzaron poco después del derrocamiento militar de Morsi en un golpe de Estado el mes pasado. Cientos de personas han muerto y miles han resultado heridos en las últimas semanas, ya sea en enfrentamientos entre manifestantes o en choques entre opositores y fuerzas de seguridad egipcias.


Durante semanas, los partidarios Morsi han establecido dos campamentos masivos improvisados en El Cairo para protestar contra el golpe de Estado. Las personas de los campos se niegan a ceder hasta que Morsi sea reestablecido. Estos sitios se han transformado en ciudades dentro de una ciudad.


Ha habido temores de una ofensiva contra los campamentos. Aunque los informes de los medios de comunicación indicaron que las fuerzas de seguridad podrían comenzar a romper los campamentos a partir de este lunes, esto no sucedió.


Pero los manifestantes se han anticipado a lo que parece será una ofensiva inminente. Fortificaron sus sitios con bolsas de arena, neumáticos y pilas de ladrillos, mientras algunos voluntarios registran a los visitantes y sus pertenencias. La manera en que responda el gobierno interino egipcio será un momento decisivo en este complejo enfrentamiento.


“Esperamos que las negociaciones puedan acabar con la situación pacíficamente. Esperamos que ni una sola gota de sangre egipcia se derrame”, dijo Abdel Fattah Othman, un vocero del ministerio del Interior, a la televisora Al Tahrir este lunes.


Señaló que el ministerio tiene un plan, los recursos están listos y las tropas están preparadas para actuar una vez que se den los espacios políticos y de seguridad apropiados.


Morsi fue el primer presidente elegido democráticamente en Egipto en 2012, un año después de que las protestas populares obligaron al presidente Hosni Mubarak a dimitir y poner fin a su mandato de tres décadas.


Sin embargo, a un año de su administración, muchos egipcios querían la destitución de Morsi. Dijeron que su educación occidental islamista, alineada con el movimiento de los Hermanos Musulmanes, no había sido inclusiva, además de no cumplir con las aspiraciones populares de libertad y justicia social.


Morsi fue acusado de autoritarismo y de tratar de implementar la agenda islámica de los Hermanos en las leyes de la nación. También fue criticado por muchos egipcios frustrados con la delincuencia rampante y una economía en dificultades que no habían mostrado mejoría desde que Mubarak renunció.


Pero los partidarios de Morsi dicen que en repetidas ocasiones ofreció puestos de gabinete a laicos y liberales, los cuales eran rechazados una y otra vez. Desde que asumió el poder, el Ejército de Egipto ha instalado un gobierno civil interino. Los generales que efectuaron la destitución de Morsi y lideraron al país un año tras hasta la renuncia de Mubarak, aún ejercen un poder considerable.