scr


En la finca que las autoridades les ocuparon a dos colombianos en Sabana Toro, San Cristóbal, los extranjeros recibirían grandes  alijos de drogas procedentes de Suramérica, que serían introducidos al país en avionetas.


En el lugar,  que tiene unas 90 tareas de terreno, hay una pileta en la que las aeronaves presumiblemente lanzaban las pacas de narcóticos.


Además, cuenta con una fogata improvisada que los extranjeros Jhon Jairo Roldán Estrada y   Ángel Fernando Vargas utilizarían para enviar señales de humo para guiar  a las avionetas que traían las drogas.


Los colombianos habrían introducido  al país más de siete mil  kilos de cocaína, con los que suplirían  a diferentes redes de narcotráfico que operan en  República Dominicana.


Difícil acceso


La  finca está ubicada en una zona casi desierta,  de difícil acceso, en Sabana Toro,  una comunidad empobrecida  de San Cristóbal. El camino para llegar a la  propiedad es  casi intransitable, un terreno rocoso, donde abundan los solares baldíos.


La propiedad está bien resguardada, en el frente tiene una pared de alrededor de 10 pies de altura y un portón metálico, que no permiten que se vea nada hacia adentro.


En el  inmueble hay dos gazebos  y una villa con   6 habitaciones, cuatro baños, dos salas, cocina, área de lavado, jardín, jacuzzi  y piscina. Aunque las autoridades afirman  que la propiedad sería el mayor almacén de drogas en el país, hasta ayer no habían encontrado ningún tipo de narcótico en el lugar.


Sin embargo, la búsqueda continúa, agentes  de la Policía y de la Dirección Nacional de Control de Drogas se mantienen peinando la zona.


Se presume que la droga estaría enterrada en algún lugar de la finca. No obstante, las autoridades también buscan muros con doble fondo dentro de la villa, por lo que han roto varias paredes.