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Estefany Moreno es una mujer de 23 años, madre de tres niños, que padecía de una cardiopatía dilatada que solo podía revertirse con un trasplante de corazón. 


El trasplante fue un éxito, pero para lograrlo y mantenerla viva fue necesario invertir más de RD$4.0 millones, conseguirle una vivienda en un ambiente sano, y asistencia económica de parte de algunas instituciones estatales.


De no haber sido así, Moreno habría muerto, y el país no tendría el hito del primer trasplante de corazón con éxito.


El caso de esta joven deja entrever que, aunque desde hace décadas el país cuenta con una Ley de Transplante de Órganos, razones económicas y deficiencias en las estructuras sanitarias impiden que se pueda satisfacer la demanda.


 Ley 329-98. 


A pesar de que la ley data del año 1998 y que cada año se  registran 170 nuevos pacientes por cada millón de habitantes, lo que genera una necesidad de 1,500 nuevos casos, la capacidad de respuesta del sistema es pobre.


Esta es la demanda de los pacientes con insuficiencia renal crónica, aseguran las autoridades del Instituto Nacional de Coordinación de Trasplantes (INCORT).En el país se dan pasos tímidos para resolver la grave cultura de la no donación de órganos. Sin embargo, los datos hablan por sí solos:  el promedio de trasplantes hepáticos  registrados llega a 17 al año; los de médula ósea a 20, y 170 de córneas.


La mayoría  de estos órganos se adquieren en bancos extranjeros, debido a que el país no tiene una cultura de donación.Es que a más de 14 años de la entrada en vigencia de la Ley de Donación y Trasplantes de Órganos, en República Dominicana solo se han realizado alrededor de 513 reemplazos de riñones, 2,252 de córneas y 16 de médula ósea.


Lo ideal.


El país tiene un gran subregistro en todos los indicadores de salud, pero se ha establecido ya que al menos en insuficiencia renal deberían hacerse 400 trasplantes al año. Se estima que entre 140 y 170 dominicanos están en etapa terminal de esta patología.


Donación cadavérica.


Los donantes cadavéricos representan apenas el 2% de las muertes que se producen en los hospitales. Los líderes del sistema consideran que los centros de salud, si se aplicara la Ley 329-98 podría bajar la lista de personas que esperan un órganos para poder vivir mejor.


Muy costosos. 



Un trasplante de riñón cuesta unos RD$900,000, mientras el cardiovascular puede rondar los casi RD$2.0 millones. Seguros solo cubren los trasplantes renales.Pero dado las debilidades del sistema de salud y la pobreza en que viven los trasplantados, se hace necesario darle seguimiento particular y económico a los casos.


El trasplante de hígado es más costoso que el cardiovascular y el nivel de morbi-mortalidad es también alto, aseguran trasplantólogos consultados por HoyEs también muy costoso el trasplante pulmonar, pero el país no tiene experiencia,  asegura el doctor Morales Billini a Hoy..