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El Ministerio de Sanidad informó que al menos 525 personas murieron y 3 717 resultaron heridas en los disturbios del miércoles en Egipto, desencadenados tras la operación policial lanzada para desmantelar las acampadas de los islamistas.


El portavoz de dicho departamento Mohamed Fathalá apuntó a la televisión egipcia que el mayor número de fallecidos en El Cairo se registró en la acampada de los seguidores del depuesto presidente egipcio Mohamed Mursi en la plaza de Rabea al Adauiya, donde 202 personas murieron.


Fathalá no dio cifras de víctimas en otros lugares, aunque destacó que el número de muertos en el resto de provincias se mantiene casi igual, y que el aumento se debe a que se han contado más fallecidos en El Cairo.


Las autoridades decretaron el miércoles el estado de emergencia durante un mes y el toque de queda por la noche tras la violencia que se extendió por todo el país.


Después del inicio de la operación policial contra las acampadas, los Hermanos Musulmanes hicieron llamamientos a sus partidarios para que salieran a las calles de Egipto, lo que degeneró en choques con las fuerzas del orden y opositores al depuesto mandatario.


Estados Unidos condenó los actos de violencia en Egipto como un “grave golpe” a los esfuerzos de reconciliación en el país y urgió a levantar el estado de emergencia “lo antes posible”, ante la preocupación de que se use para sustentar nuevos arrestos arbitrarios de manifestantes.


“Los acontecimientos de hoy son deplorables y van en contra de las aspiraciones egipcias de paz, inclusión y democracia genuina. Los egipcios de dentro y fuera del Gobierno deben dar un paso atrás, calmar los ánimos y evitar que se pierdan más vidas”, manifestó el secretario de Estado John Kerry.


La jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, condenó la violencia registrada en Egipto y advirtió del incierto futuro que se presenta para el país si gobierno y oposición no abren un proceso político para restaurar las estructuras democráticas.


“La violencia de hoy, la declaración del estado de emergencia y la dimisión del vicepresidente Mohamed el Baradei no crean el clima adecuado para que esto ocurra”, alertó Ashton en un comunicado.