Muchas personas no se plantean ser donantes hasta que un ser querido se enferma y su única posibilidad de curarse es recibiendo algún órgano o un tejido de un donante. Si eres un joven o adulto sano, puedes salvar una o varias vidas con un procedimiento sencillo. Descubre más detalles sobre la donación de la médula ósea y únete a la red de donantes.


La médula ósea es un tejido indispensable para la vida, ya que en ella se fabrican todas las células de la sangre y del sistema inmunológico. Asimismo, en ella se desarrollan las células madre que pueden producir todas las células de la sangre: los glóbulos blancos o leucocitos (encargados de luchar contra las infecciones).


Los glóbulos rojos o hematíes (responsables de transportar el oxígeno a los tejidos y llevar el dióxido de carbono de los tejidos hacia los pulmones, para su expulsión) y las plaquetas o trombocitos (que colaboran en la coagulación de la sangre cuando se rompe un vaso sanguíneo).


Las células madre pueden obtenerse de la médula ósea, de la sangre de las venas y de la sangre que contiene el cordón umbilical en el momento del parto. Por eso, los trasplantes pueden ser de médula ósea, de sangre periférica o de sangre del cordón. A todos ellos en conjunto se les denomina trasplantes de progenitores hematopoyéticos.