ojo_iStock_000012341864XSmall_dardespot-300x300Los ojos pueden convertirse en un medio ambiente ideal para el desarrollo de bacterias que terminen provocando molestas infecciones.


Tal es el caso de la queratitis bacteriana, que se desarrolla en la superficie de la córnea y si no se trata correctamente puede llevar a la ceguera. Aquí te contamos de qué se trata esta afección y cómo detectarla rápidamente para evitar complicaciones.


Las bacterias se encuentran en todos lados. De hecho, en nuestro cuerpo tenemos ¡millones! de ellas que son necesarias para mantener equilibradas las distintas funciones del organismo.


Claro que a veces hay bacterias que provocan enfermedades, y es entonces cuando es necesario tratarlas. Los lugares que eligen para crecer (y potencialmente afectarnos en forma negativa) pueden ser muy variados.


En esta columna nos detendremos en los ojos, que pueden verse afectados por bacterias que provocan, por ejemplo, lo que se conoce como queratitis bacteriana (ya que la queratitis, además, puede ser causada por hongos y herpes, entre otros microorganismos).


La queratitis bacteriana es una infección de la córnea, la parte más superficial del ojo, que puede ser causada debido al uso de lentes de contacto o por una lesión en el ojo, por ejemplo, el uso de algún medicamento para los ojos que esté contaminado, haber tenido alguna enfermedad de la córnea reciente o tener las defensas bajas a causa de diabetes, alcoholismo o mala nutrición.


Cuando la queratitis afecta las capas más superficiales de la córnea se dice que es, justamente, “superficial”, y una vez que se cura no suele dejar cicatrices ni marcas. Por el contrario, cuando afecta otras capas de la córnea se trata de una queratitis profunda y en esos casos sí es posible que quede alguna cicatriz, que puede o no afectar la visión, de acuerdo a dónde esté ubicada.


En general, la queratitis bacteriana se desarrolla de manera muy rápida y si no se recibe el tratamiento adecuado puede causar ceguera. Por eso, presta atención a estos síntomas y, en especial si se presentan de manera repentina, consulta a un oftalmólogo u oftalmóloga (un médico que se especializa en atender los ojos) de inmediato, para que pueda darte tratamiento: