El impuesto afectaba a la banca y a sus clientes.La institución sostuvo que la abolición del gravamen fortalece el estado de derecho ya que su eliminación se produjo justamente al concluir los dos años, el tiempo de vigencia contemplado cuando se creó en 2011.


La confianza en el marco legal se había debilitado, ya que en la última reforma impositiva, realizada al finalizar el año pasado, se modificó la fecha original de vencimiento de este impuesto para prorrogarla por seis meses adicionales.


La ABA felicitó al Poder Ejecutivo, al director de Impuestos Internos (DGII), Guarocuya Félix, y al Congreso Nacional por su disposición de descontinuar un tributo que el mismo presidente Danilo Medina definió como “distorsionante” en su carta de motivación a las cámaras legislativas para solicitar el fin de la figura impositiva.


Al apoyar la postura del presidente Medina, en el sentido de que el 1% a los activos financieros era una carga fiscal distorsionante, el gremio bancario explicó que no resultaba conveniente seguir gravando los préstamos y las inversiones, pues esto limita el crecimiento económico.