Más del 80% de los estudiantes surcoreanos de 12 a 19 años poseían un smarthphone en 2012, el doble que en 2011.“Esclavos descerebrados”: Kim Nam-Hee no duda en usar palabras fuertes para sensibilizar a colegiales surcoreanos sobre los peligros de los teléfonos inteligentes, que crean adicción en niños cada vez más pequeños.


Corea del Sur, país de origen de Samsung y líder mundial de los teléfonos móviles, está orgullosa de su éxito en la esfera de las altas tecnologías. Sin embargo, las autoridades gubernamentales, sanitarias y educativas expresan su preocupación por la creciente dependencia al mundo digital.


El país asiático promueve desde hace varios años la tecnología digital como un factor clave del crecimiento de la capital, Seúl, conocida como “la ciudad más conectada del planeta”. Alrededor del 70% de los 50 millones de surcoreanos tienen un smartphone, la tasa más alta del mundo, según la firma de investigación eMarket.


No obstante, los padres de familia y las autoridades manifiestan su inquietud frente a la obsesión de los más jóvenes por el mundo digital. “Sentimos la necesidad urgente de emprender un amplio esfuerzo ante el creciente peligro de la adicción digital (…), principalmente debido a la popularidad de los teléfonos inteligentes”, declaró a mediados de junio el ministerio de Ciencia. Junto al ministerio de Salud y de Educación, esta cartera pidió que las escuelas organicen cursos para prevenir la adicción a internet y campamentos vacacionales para “desintoxicar” a los colegiales dependientes.