cruzLa Fiscalía de Múnich tenía previsto hoy, en la segunda sesión del juicio contra la célula terrorista neonazi NSU, proceder finalmente a la lectura de los cargos contra Beate Zschäpe, a la que acusa de al menos 10 asesinatos y la colocación de varias bombas que causaron numerosos heridos. Pero no ha sido posible.


Al mismo tiempo que Zschäpe llegaba al tribunal en un vehículo blindado, custodiada por dos coches de policía y con 40 agentes garantizando la seguridad de los alrededores del edificio, sus abogados acudían a presentar en ventanilla un recurso que vuelve a paralizar el juicio.


La semana pasada, el diputado turco Mahmut Tanal, del partido de la oposición turca CHP, criticó el hecho de que una cruz de madera presidiera la sala del tribunal de Múnich donde se celebra el proceso y alegó que al menos ocho de las víctimas mortales de la célula terrorista fueron musulmanes de origen turco, para reclamar que la cruz fuera retirada como “gesto de respeto”.


“Los símbolos religiosos no pintan nada en un Estado de Derecho como el alemán”, dijo Tanal en unas declaraciones muy contestadas en Alemania. La defensa de Zschäpe se ha servido ahora de este argumento para volver a retrasar el inicio del proceso y ha presentado un tercer recurso (ya presentó dos el primer día) solicitando la retirada de la cruz.