leaParedes agrietadas, techos rotos y con filtraciones, escases de cortinas divisoras y camillas en mal estado son algunas de las precariedades que tienen que enfrentar los niños y las madres que acuden a la sala de emergencias pediátrica Joselito Hernández, del hospital Luis Eduardo Aybar (Morgan).


A estas dificultades se le suma la poca iluminación, que para aplicar las inyecciones intravenosas las enfermeras tienen que trasladar  los infantes, sin importar su condición de salud de una camilla a otra para poder buscar un rayito de luz que le pueda indicar dónde está la arteria venosa.


Las madres que visitan esta área del hospital, cuyos niños en su mayoría están afectados de gripe y problemas respiratorios, se quejan de la humedad que hay en el lugar, y expresaron su temor de que el estado de salud de sus hijos empeore.