trasplanteLuego de varios intentos, Danilo Silverio por fin había llegado en yola a Puerto Rico. Laboraba fabricando puertas enrollables cuando una complicación médica lo trajo de vuelta a su país: sus riñones estaban fallando.


El desgaste de su salud fue intensificando su sufrimiento, hasta que un trasplante le salvó la vida. Como él, cientos de dominicanos han sobrevivido, gracias a este procedimiento médico. Desde el 2008 al 2012, se han realizado 283 trasplantes renales, 21 de hígado, 837 de córnea, ocho de médula ósea y dos trasplantes cardíacos.


En estos casos, los pacientes se enfrentas a dos grandes dificultades: La falta de donantes sigue siendo un problema para curar a enfermos con daños irreversibles en uno de sus órganos vitales, pero no menos trascendente son los gastos que conllevan estas cirugías.


“Los pacientes que sufren de enfermedad terminal acaban vendiendo casas, quiebran ellos, a su familia, a sus amigos y a veces no tienen ni recursos para hacerse los estudios de laboratorios para entrar a una lista de espera”, explica Fernando Morales Billini, director del Instituto Nacional de Coordinación de Trasplante (Incort), la institución encomendada en manejar la lista de espera y coordina la donación y trasplantes de órganos y tejidos.


Para ser parte de esa lista de la que habla Morales Billini, el paciente debe gastar al menos RD$60 mil, que corresponde a pruebas virales, tumorales e imágenes para determinar que el paciente puede recibir un órgano. Si se incluye los procedimientos médicos  para la cirugía, estamos hablando de al menos cientos de miles de pesos. “Un trasplante renal debe costar alrededor de RD$850 mil, un cardíaco RD$1 millón 500 mil y un hepático cerca de los RD$2 millones o un poquito más”, refiere Morales Billini.


¿Por qué tanto dinero? “La unidad de terapia intensiva generalmente es muy prolongada en los trasplantes grandes y los medicamentos que se usan son muy, muy costosos”, apunta. Estos gastos no son exclusivos de un no asegurado, pues muchas de las pruebas necesarias salen del bolsillo del paciente y la cobertura médica, por parte de la seguridad social, no sobrepasa el millón de pesos para tratamientos de altos costos o enfermedades catastróficas.


Iniciativas para mayor fondo


Desde hace cinco años, el Ministerio de Salud Pública suple los medicamentos de los pacientes de trasplante, según informó Morales Billini. “Para que tengas una idea, el mantenimiento de un medicamento de trasplante son alrededor de RD$350 mil al año y eso lo está pagando actualmente el Gobierno”.


Además, la Cámara de Diputados tiene en sus manos un proyecto de ley para la creación del Fondo Nacional para la Atención Solidaria en Salud (FONASS). Esta iniciativa, que fue entregada al Congreso en agosto del 2011, busca garantizar la cobertura nacional de los pacientes de enfermedades de alto costo y complejidad.


Dolor y espera


Danilo Silverio estuvo durante dos años recibiendo diálisis, tres veces por semana, y al menos uno esperando un trasplante de riñón. Aunque no tenía muchos recursos económicos ni seguro médico, con el apoyo de amigos pudo cubrir los gastos. El oriundo de Nagua ya no puede emplear las fuerzas necesarias para fabricar puertas. Ahora trabaja como taxista.


Pero esta historia de supervivencia está ligada a otra situación dolorosa: La que enfrentan los cercanos a donantes. Ellos tienen que recibir y lidiar con la noticia de que su pariente, joven y sano por lo regular, está muerto. “Entonces, a ese familiar en el momento más doloroso de su vida, le vas a pedir los órganos del fallecido”, explica  Morales Billini, al hablar de este proceso, en donde mucho importa el tiempo.


Esa experiencia vivió María Luisa Frías con su hermano de 33 años. Él estuvo seis días en cuidados intensivos y a la hora de su muerte, la familia decidió donar los órganos de su hermano. “Nos enteramos que había un niño de siete años esperando un órgano… A pesar de que me duele mucho la muerte de mi hermano, tengo la satisfacción de que alguien vive por él”, reflexiona.


“Aunque le extrajeron los órganos, lo velamos como de costumbre lo haría cualquier familia. El cuerpo de Elías nos lo entregaron al siguiente día de su muerte, en la mañana”, narra María Luisa Frías. El próximo 12 de abril, Elías Nicolás Frías cumplirá un año de fallecido, debido a un accidente de tránsito. Un donante cadavérico, puede llegar a beneficiar hasta a ocho personas.


Condiciones del donante cadavérico


El donante cadavérico debe tener, entre otras condiciones muy particulares, una muerte cerebral. Entonces, ciertamente coloca al cercano en una situación abrumadora: ver que su pariente sigue respirando –con máquinas- y su corazón continúa funcionando, pero está muerto.


Para la donación de órganos vitales, el fallecimiento debe suceder en una unidad de cuidados intensivos, lo que equivale a menos de un 4% de muertes hospitalarias. La muerte cerebral es totalmente irreversible y la donación es una carrera contra el tiempo. Se necesita de una decisión rápida por parte del pariente, aun cuando está llorando su pérdida.