Todas las historias empiezan igual y cada estudiante la personaliza.“Había una vez un dragón muy enfadado…”: así empieza un proyecto de escritura que ayuda a los estudiantes de un colegio de Inglaterra a controlar sus emociones.


Con esta entrada, los jóvenes escriben sus historias que al final de la clase se leen en voz alta y se ilustran.
Este programa forma parte de una iniciativa sobre enseñanza terapéutica que utiliza la escritura creativa para explorar los sentimientos.


El proyecto Young Minds (Mentes jóvenes) se creó a partir de investigaciones que indican que se puede aumentar la motivación de los estudiantes si se les ofrece la oportunidad de explorar sus emociones a través de la escritura, compartiendo el cuento con los demás y haciendo dibujos al final.


También permite a los niños a tomar el control de una situación y cambiar la forma en que manejan las cosas en el futuro.


Una sesión típica empieza con una “actividad mental” que ayuda a relajar a los estudiantes, seguida de una “revisión” de sentimientos donde los chicos se suben a una escalera para mostrar su estado emocional.


Sólo entonces se ofrece el enunciado para que escriban sus historias.