Un magnate sudafricano, que ya había contratado a Amy Winehouse para la boda de otra hija, desistió ante el elevado presupuesto exigido por la artista británica


Lo normal es que un padre tire la casa por la ventana cuando su hija se casa, y esta fue exactamente la intención de un magnate sudafricano llamado Vivian Imerman. Su objetivo era que Adele, la cantante que más discos ha vendido en los dos últimos años, amenizara con su portentosa voz a los invitados.


Sin embargo, la gran suma de dinero pedida por la artista británica, más de tres millones de dólares (2.293.500 euros), estaban por encima de las posibilidades del progenitor.


Este fue el presupuesto presentado por la ganadora de nueve premios Grammy por una actuación de 25 minutos. Una fuente cercana al magnate declaró al periódico «Daily Star»: «Querían una boda por todo lo alto. En la boda de su hija mayor pagó miles de dólares a Amy Winehouse y tenía pensado hacer lo mismo esta vez con Adele. Se sorprendió muchísimo cuando le dijeron el precio total de la actuación, que le pareció excesivamente caro a pesar de tener unas cuentas bancarias portentosas, y por eso está buscando a otros artistas».


Aunque Adele no cuente ya con la suma de dinero de este evento, no tiene motivos para preocuparse, ya que está a punto de firmar un contrato de 15 millones de dólares con una conocida marca de cosméticos.