Con luz y cronómetro, calculadora o incluso un transmisor de radio, los relojes Casio causaban furor hace treinta años y vuelven a causarlo ahora. Dicen los expertos que las modas pasadas siempre acaban regresando. Eso es lo que ha sucedido en los últimos meses con la renovada línea de relojes digitales «retro» de Casio. Aunque ahora viven una segunda juventud, los productos de esta compañía japonesa vivieron su época de máxima popularidad en la década de los ochenta.


Para quienes eran niños en esos años, poseer un reloj digital con luz y cronómetro era un signo de modernidad, pero lucir alguno de los otros modelos que recopilan en el blog «Yo fui a EGB», ganador en las categorías Mejor Blog Personal y del Público en los Premios Bitácoras 2012, equivalía a pertenecer a otro nivel.


Junto con el reloj clásico, que incluía fecha, cronómetro y luz para poder consultarlo en la oscuridad, el modelo más popular era el que incluía una pequeña calculadora que poco después de su lanzamiento, en 1981, se convirtió en la bestia negra de todos los profesores de matemáticas del país.


Otro modelo que gozó también de cierta popularidad era el que convertía la pantalla del reloj en un pequeño videojuego. Aunque la calidad de sus gráficos no tiene nada que ver con la de los actuales, las carreras de «Car Race», las batallas de «Cosmo-Flight» o los partidos de golf o fútbol, controlados con tan sólo dos botones, daban para muchas horas de diversión.


Mucho más sofisticados eran el Data Bank, modelo que incluía un teclado alfanumérico y agenda digital, el «Melody Alarm», que podía reproducir una docena de melodías de alarma distintas, o el Casio TM-100, que incluía una emisora de radio en FM capaz de transmitir en un radio de cien metros.


Ya en 1994, se sumó a esta amplia familia de relojes digitales el CMD-40, capaz de controlar cualquier aparato electrónico gracias al mando a distancia que incorporaba. Codiciados por cualquier niño de aquella época, estos relojes de pulsera siguen haciendo hoy las delicias de sus antiguos propietarios.