KennedyCuando Hilary Richardson tenía 10 años, salir con su padre todas las semanas para llevar a su casa sacos con glándulas de cerdos en polvo significaba un nuevo impulso para su vida.


Corría el año 1955 en Canadá, y ese era el único tratamiento disponible para la enfermedad de Addison. Una década antes, esa condición le habría ocasionado la muerte.


Su tarea era poner el preciado polvo dentro de cápsulas que guardaba en el refrigerador.


La enfermedad de Addison afecta a una de cada 15.000 personas y es causada por una falta de hormonas de esteroides en el cuerpo. Normalmente, éstas son producidas por la glándula suprarrenal.


La dolencia suele ser causada por el propio sistema inmunológico del cuerpo afectando la glándula suprarrenal, pero el cáncer y la tuberculosis también pueden disparar la condición.


El impacto sobre el organismo puede ser significativo. Un esteroide llamado cortisol -o hidrocortisona- tiene un papel en el control de cuánta agua hay en el cuerpo, así como en ayudar a combatir la inflamación. Otro, la aldosterona, regula los niveles de sal y agua y la presión sanguínea.


Sin glándulas suprarrenales que funcionen apropiadamente, el cuerpo no puede tolerar épocas de estrés, como cirugías, trauma o infecciones graves.