La sede diplomática se encuentra en Ankara. Las primeras informaciones apuntan a la inmolación de un suicida, según informó la televisión local. La bomba detonó junto a la cabina de seguridad. No se registraron daños en el interior.


La agencia local DNA (Dohan News Agency) confirmó que una gran explosión se registró este viernes junto a la cabina de seguridad de la embajada norteamericana en Ankara.


Los reportes de los medios locales indican que hay al menos dos personas muertas, que serían los guardias de seguridad de la sede diplomática, y “varias heridas” y que se produjeron “severos daños”, sin precisar a qué estructuras afectó.


Fueron cerradas las calles aledañas y el lugar se llenó de ambulancias y fuerzas de seguridad.


Turquía es un país cada vez más importante en la geopolítica de Medio Oriente y en los últimos meses se convirtió en la base de la OTAN para marcar territorio en su pulseada con el régimen de Bashar Al Assad en Siria.


Después de algunos obuses del Ejército sirio estallaran del lado turco de la frontera, Ankara solicitó protección a la OTAN, que envió seis baterías de misiles Patriot. La primera de ellas ya está “instalada y operativa” desde enero.


Hasta el momento ningún grupo se ha adjudicado la autoría del hecho. Las hipótesis son varias. Desde grupos que apoyan a los separatistas kurdos hasta militantes del islamismo radical disgustados por la relación entre Turquía y la OTAN, están en la mira.


El último ataque terrorista de grandes proporciones en Ankara tuvo lugar en 2007 y dejó como saldo nueve personas fallecidas y 120 heridas. En esa oportunidad se trató de un atentado suicida.