La terapeuta de parejas y psicóloga Melissa Pol ha provocado un amplio debate en redes sociales tras afirmar que “el hombre es cabeza del hogar y las mujeres tienen que ubicarse”, una declaración que, según explicó, parte de una visión bíblica y funcional de las relaciones, y no de una defensa del maltrato o la desigualdad.

Durante una entrevista, Pol sostuvo que la crisis actual de las parejas está relacionada con la confusión de roles, la presión social y una desconexión entre el crecimiento económico y la educación emocional. “La sumisión inteligente no es aguantar abuso, es permitir que el hombre ejerza liderazgo mientras la mujer, con sabiduría, edifica el hogar”, afirmó.

Trayectoria personal y profesional

Melissa Pol nació y creció en Santo Domingo en el seno de una familia tradicional. Relató que durante su niñez se identificaba poco con los roles femeninos convencionales, pero que su transformación personal comenzó después de los 22 años, tras un proceso de pérdida de peso y fortalecimiento de su autoestima.

Aunque inició estudios en Derecho, se certificó como entrenadora personal en Miami y posteriormente se graduó en Psicología, integrando la salud física con el bienestar emocional. A los 28 años, pese a su éxito en el mundo del fitness, decidió vender su gimnasio y mudarse a Madrid, donde aseguró haber vivido un proceso de reconexión personal y espiritual.

Dinero, relaciones y roles de género

Pol afirmó que el dinero es uno de los tres pilares fundamentales de una relación, junto a la seguridad y el afecto. Aclaró que no se trata de riqueza, sino de la capacidad del hombre para resolver, proveer detalles y asumir responsabilidades cotidianas.

Criticó lo que denominó “mujeres con capa”, aquellas que asumen el rol de salvadoras dentro de la relación, lo que —según dijo— termina anulando la masculinidad del hombre. De igual forma, cuestionó la existencia de “hombres princesos”, a quienes describió como acomodados, poco caballerosos y dependientes de la iniciativa femenina.

Salud mental y terapia

En el ámbito de la salud mental, Pol advirtió sobre el aumento de la ansiedad, atribuida a la presión social por cumplir estándares de éxito, matrimonio y estabilidad económica. Destacó que, aunque los hombres aún muestran resistencia, cada vez más se abren a la terapia psicológica.

Asimismo, afirmó que no cree en procesos terapéuticos interminables, sino en intervenciones con objetivos claros y duración definida, para evitar la dependencia emocional del paciente hacia el terapeuta.

El crecimiento reciente de Pol en redes sociales —pasando de 18 mil a casi 100 mil seguidores en dos meses— lo atribuyó a un cambio en su estilo comunicacional, dejando atrás el tono académico para adoptar uno más directo, sarcástico y humorístico. Señaló que ahora utiliza las críticas como materia prima para su contenido.

Finalmente, se definió como una mujer de fe y aseguró que tanto su vida personal como profesional están guiadas por principios cristianos. Dijo aspirar a una relación con un hombre protector y seguro, que le permita desarrollar su rol femenino sin sentirse amenazado por su éxito.