Un recorrido geográfico apoyado en Google Earth permitió contextualizar la influencia indirecta, pero intensa, del huracán María sobre el Caribe nororiental. En pantalla se identificó a la República Dominicana, con Puerto Rico y las islas Turcas y Caicos bajo la periferia del sistema. Al ampliar el mapa, se delineó el arco de las Antillas Menores, donde la isla de Dominica emergió como el punto más castigado. Autoridades locales confirmaron víctimas fatales y daños generalizados, mientras imágenes aéreas evidenciaron la magnitud del impacto.
Un sobrevuelo de CNN Internacional mostró un escenario de devastación total. María, de categoría 5, arrasó aldeas, poblados y la capital, dejando árboles partidos, viviendas sin techos y extensos campos cubiertos de escombros. La infraestructura crítica quedó comprometida: el aeropuerto permanecía cerrado a la espera de evaluaciones de seguridad, y la orografía montañosa registró múltiples deslaves. Incluso el mar cambió de color en zonas costeras por la sedimentación, señal del arrastre de tierra hacia el litoral.
La economía de Dominica, sustentada en la agricultura de exportación, sufrió pérdidas severas en caña de azúcar y cítricos, anticipando un golpe prolongado a los ingresos nacionales. La prioridad inmediata se centra en los 73.000 residentes: medicamentos, electricidad, agua potable y refugio. Los planes de asistencia y vuelos humanitarios comenzarían desde Santa Lucía, mientras equipos regionales coordinan evaluaciones para restablecer accesos y dimensionar daños. El monitoreo continúa, con énfasis en respuesta rápida, logística y apoyo internacional sostenido.