La historia de Alexis Vieira conmueve a América Latina por su mensaje de fe y redención. El exarquero, figura destacada del fútbol uruguayo y argentino, sobrevivió a un disparo que casi lo deja inválido de por vida durante un asalto en Cali. En un acto que desafía la lógica del rencor, Vieira decidió perdonar al joven que, con apenas 15 años, fue condenado por intento de homicidio. Tras múltiples cirugías y un pronóstico médico devastador, el deportista asegura que su vida es un milagro y que la fe fue clave para su recuperación física y espiritual.
El agresor, Anderson Lozano, pertenecía a una banda criminal que intentó robar al futbolista el dinero recién retirado de un banco. Aunque el joven negó haber disparado, la investigación lo señaló como responsable. Años después, esposado y bajo custodia, enfrentó la mirada de su víctima en un centro de reclusión juvenil. Allí, Vieira le habló de errores, responsabilidad y perdón. La escena conmovió a familiares y autoridades: el arquero afirmó que no guarda rencor y que perdonar era necesario para sanar su alma. La madre del joven, trabajadora doméstica, expresó gratitud por un gesto que rara vez se ve frente a un daño tan profundo.
Contra todo pronóstico, Vieira rechazó la silla de ruedas y se sometió a terapias dolorosas hasta recuperar la movilidad. Hoy dirige una escuela de fútbol con el apoyo del América de Cali, donde forma a niños arqueros y transmite valores de disciplina y resiliencia. Antes de que Lozano saliera del centro de menores, ambos oraron por la reconciliación personal y por la paz que necesita Colombia. Cada paso que da, afirma Alexis, es un reencuentro con Dios y una victoria de la vida sobre la violencia.