Marjorie Taylor Greene, la polémica representante republicana por Georgia, dio a conocer este viernes que abandonará su puesto en la Cámara de Representantes el próximo 5 de enero de 2026. La legisladora hizo el anuncio a través de un video de más de diez minutos, en el que explicó las razones detrás de su decisión.
En su mensaje, Greene afirmó que nunca se sintió a gusto en Washington D.C. y dijo haber sido marginada desde que llegó al Congreso. “Siempre he sido despreciada en Washington … simplemente nunca encajé”, aseguró.
La renuncia se produce tras un fuerte enfrentamiento público con Donald Trump. Greene lo ha criticado por su postura frente a los archivos del caso Jeffrey Epstein, así como por su política exterior y de salud.
Trump respondió retirándole su apoyo político, acusándola de traición y calificándola de “lunática”. Greene, por su parte, expresó que no quiere someter a su distrito a una primaria “dolorosa y odiosa” respaldada por Trump, del cual fue una aliada inicial.
Además, en su declaración la congresista criticó lo que llamó “el complejo industrial político de ambos partidos” y advirtió que muchos “estadounidenses comunes” están siendo reemplazados por intereses globales, corporativos y elitistas.
En cuanto al futuro, Greene dijo que regresará “a las personas que amo” y buscará un “nuevo camino” fuera del Congreso. Al mismo tiempo, su renuncia abre la puerta a una elección especial en su distrito (Georgia, Distrito 14) para cubrir su escaño.
Su salida también ha provocado reacciones encontradas dentro del Partido Republicano. Mientras algunos líderes celebraron la decisión y la calificaron como una oportunidad para “renovar el liderazgo” en Georgia, otros sectores la ven como una señal clara de división interna y desgaste político. Analistas consideran que este episodio evidencia las tensiones que siguen marcando al partido entre los fieles al expresidente Trump y quienes buscan tomar distancia de su influencia.