En el programa de radio Buscando Sonido con Robert Sánchez se comentó la existencia de una película considerada la más aburrida del mundo, creada con un propósito muy particular. Su duración es de ocho horas y no sigue una narrativa tradicional.

La producción está protagonizada exclusivamente por ovejas, sin diálogos, giros dramáticos ni estímulos intensos. La cámara se limita a registrar escenas repetitivas y calmadas, pensadas para inducir relajación.

Según se explicó en el espacio radial, la película está dirigida a personas con insomnio, quienes la utilizan como herramienta para conciliar el sueño. Su monotonía es intencional y cumple una función terapéutica más que artística.