La comunicadora y analista social Julia Muñiz lanzó duras críticas sobre la situación de la niñez y la adolescencia en la República Dominicana, advirtiendo que la falta de inversión real en el ciudadano ha provocado una profunda crisis de valores y de esperanza entre los jóvenes. Durante su comentario, afirmó que muchos adolescentes “quieren ser chapiadoras, peloteros y delincuentes, irse por la vía fácil”, como reflejo de un entorno que no les ofrece oportunidades reales de desarrollo.

En el inicio del programa también se informó sobre el decreto 46-26, mediante el cual el Poder Ejecutivo designó a Rosa María Fernández como subdirectora de zonas francas y a Julio Anulfo Pascual Rodríguez como subdirector operativo en la Dirección General de Aduanas, nombramientos que sirvieron de contexto para el análisis posterior sobre la gestión pública y sus prioridades.

Muñiz sustentó su preocupación citando datos del periódico Diario Libre, que revelan que el 63.5 % de los niños y adolescentes en el país son sometidos a algún tipo de violencia. A esto se suman advertencias de UNICEF y la OPS, que señalan que los castigos físicos continúan siendo una práctica común de crianza en la región, lo que —según la analista— contribuye a formar ciudadanos agresivos y a perpetuar el ciclo de la violencia.

Asimismo, cuestionó el manejo de la salud mental, al considerar que se ha convertido en un tema utilizado solo para anuncios y convenios, sin políticas públicas sostenidas ni seguimiento efectivo. “La salud mental se trata como una insignia, pero no como una prioridad real”, afirmó, al tiempo que vinculó esta negligencia con hechos trágicos recientes, como feminicidios y crímenes intrafamiliares.

La comunicadora también criticó que los gobiernos prioricen la inversión en infraestructura y desarrollo extranjero, mientras descuidan la formación del ciudadano. A su juicio, esta omisión se refleja en la desintegración familiar, donde niñas tienen hijos de otros niños y se reproducen entornos marcados por la ausencia paterna, la precariedad y la falta de orientación.

Finalmente, Muñiz hizo un llamado directo al Estado a retomar su rol protector y paternalista, señalando que no basta con hablar de amor y valores si no se garantizan condiciones básicas como techo, alimentación, seguridad y protección. “Se está haciendo tarde”, advirtió, al insistir en que la falta de esperanza está empujando a los jóvenes a buscar salidas fáciles ante un futuro que no perciben como posible.