El pie diabético no siempre causa dolor, lo que retrasa la detección de lesiones y eleva el riesgo de infecciones graves, advirtió en Santo Domingo el cirujano especialista Max Guerra. Explicó que esta condición puede avanzar sin síntomas evidentes hasta etapas avanzadas.
El médico indicó que el dolor cumple una función de alerta ante lesiones, pero en personas con diabetes los niveles elevados y sostenidos de glicemia pueden dañar los nervios, provocando pérdida de sensibilidad en los pies. Esta afección, conocida como neuropatía diabética, impide percibir heridas o traumatismos.
“El paciente se lastima y no se da cuenta. Puede tener una herida por el calzado o por un golpe y no sentir absolutamente nada”, señaló el especialista, al describir esta condición como una amenaza silenciosa.
Entre las señales tempranas mencionó hormigueo, adormecimiento, calambres, comezón y molestias nocturnas que algunos confunden con ciática. Agregó que la afectación nerviosa puede generar deformidades en el pie, alterar la forma de pisar y crear puntos de presión que favorecen la aparición de úlceras. Indicó que el 80 % de las lesiones está vinculado al uso de calzado inadecuado.
En materia de prevención, recomendó revisar los pies a diario para detectar cambios de color, resequedad o heridas, así como acudir al especialista cada seis o doce meses según el nivel de riesgo. Subrayó que la educación, el control médico y el uso de calzado apropiado son claves para evitar infecciones severas o amputaciones asociadas al pie diabético.