Diversos analistas políticos han señalado señales de posible desgaste interno en el Partido Revolucionario Moderno (PRM), debido al descontento expresado por parte de su militancia. Según los expertos, si las discusiones internas continúan sin respuesta efectiva por parte de la dirigencia, el malestar podría tener repercusiones directas en el próximo proceso electoral, afectando el desempeño del partido en las urnas.
Los politólogos consultados describen la situación como una especie de “semirebelión” interna, en la que muchos miembros sienten que la administración actual se encuentra en una etapa de desbandada. Aseguran que una parte importante de la base perremeísta no se siente representada ni tomada en cuenta, por lo que evalúa alejarse o disminuir su nivel de apoyo y participación política. Algunos expertos atribuyen esta situación a la adopción de un modelo de gobierno que, según afirman, privilegia una visión empresarial en detrimento del enfoque social que esperaba la militancia.
Entre las principales causas del malestar se encuentra la designación de funcionarios que no pertenecen al PRM en cargos públicos. Dirigentes de base denuncian que personas que no participaron en la campaña política están llegando a instituciones del Estado y desplazando a quienes trabajaron activamente para llevar al presidente Luis Abinader al poder. También existe preocupación por el llamado “efecto equipo”, ya que cada nuevo funcionario estaría incorporando su personal de confianza, dejando fuera a perremeístas que ya ocupaban posiciones en la administración pública.
Ante estas críticas, el presidente del PRM, Ignacio Paliza, negó que se estén produciendo cancelaciones masivas de empleados vinculados al partido. Restó importancia a denuncias realizadas previamente, como las expresadas por Alfredo Pacheco, y aseguró que lo que ocurre forma parte de la dinámica natural de cualquier organización política que atraviesa procesos de cambio y reestructuración. No obstante, los expertos insisten en que la dirigencia oficialista deberá atender el reclamo de su base para evitar que el malestar interno se traduzca en consecuencias electorales.