El techo del coliseo Carlos Teo Cruz podría colapsar en cualquier momento por los efectos de alguna tormenta tropical si no se toman los correctivos de lugar oportunamente.
La advertencia es hecha por el arquitecto Radhamés Díaz Torres, diseñador y constructor de la citada instalación, quien afirma que la cubierta de la instalación sufrió severos daños por el paso del huracán George que afectó el territorio nacional el 22 de septiembre de 1998, causando uno de los peores desastres en la historia de la República dominicana con vientos de hasta 200 kilómetros por hora, lluvias intensas y prolongadas.
Al leer “con gran pesar y tristeza” un reportaje publicado por El Deporte de LISTÍN DIARIO, Díaz Torres recuerda que a partir de los daños que sufrió el techo del coliseo Carlos Teo Cruz ha informado de la situación a todos los gobiernos a través de los ministerios de Obras Públicas, de Deportes y Recreación, así como a la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado para que “intervengan la instalación con la finalidad de darle mantenimiento correctivo y preventivo recomendado”.
“Aprovecho esta oportunidad para recalcarlo una vez más. Cuando pase algún siniestro en el Coliseo, o si colapsa la cubierta por los efectos de alguna tormenta tropical de las que nos visitan todos los años, que no vengan a reclamarme o señalarmeÖ, como responsable de los daños que se ocasionen”, dice Torres Díaz en un documento escrito.
A continuación el texto completo de la comunicación enviada a El Deporte de LISTÍN DIARIO:
“Con gran tristeza he leído su interesante reportaje sobre las precarias condiciones en que se encuentra el Coliseo de Boxeo Carlos Teo Cruz, otrora brillante instalación deportiva orgullo de los dominicanos.
En mi calidad de diseñador, arquitecto y constructor de la referida instalación no puedo menos que deplorar esa penosa situación.
El país debe recordar el gran esfuerzo que se hizo para levantar esta edificación. Sus primeros planos fueron esbozados por quien suscribe para el año 1976, y poco tiempo después se iniciaron las obras del primer proyecto. Con el cambio de gobierno de 1978 esas obras fueron paralizadas, y no fue sino 14 años después que fueron reanudadas hasta la inauguración del Coliseo, en agosto de 1996.
Luego de la entrega a las autoridades pertinentes, la imponente edificación no ha tenido dolientes en el ámbito gubernamental. A pesar de haber resistido eficazmente los embates del huracán George, el paso de la tormenta, no obstante, le hizo daños a su cubierta que aún no han sido corregidos.
En los distintos gobiernos que ha tenido el país a partir de esa fecha, al día de hoy, quien suscribe, en su calidad de diseñador y constructor de la instalación, se ha dirigido a todos los organismos del Estado encargados de la ejecución de obras importantes, tales como Ministerio de Obras Públicas, el Ministerio de Deportes y la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado, para que intervinieran el Coliseo con la finalidad de darle mantenimiento correctivo y el preventivo recomendado, pero nadie ha obtemperado. Absoluta indiferencia.
En ocasión de los últimos Juegos Panamericanos celebrados en esta ciudad, hice el intento de llamar la atención sobre este particular a los organizadores de los mismos, y nadie me hizo caso. Sólo le lavaron la cara a la instalación con mucho agua y pintura que dejó mucho que desear, solamente adicionándole las instalaciones de aire acondicionado de las cuales carecía el Coliseo.
Aprovecho esta oportunidad para recalcarlo una vez más: Cuando pase algún siniestro en el Coliseo, o si colapsa la cubierta por los efectos de alguna tormenta tropical de las que nos visitan todos los años, que no vengan a reclamarme o señalarme cual chivo expiatorio, como responsable de los daños que se ocasionen.
Le he advertido por escrito a las autoridades pertinentes, las anteriores y las presentes, sobre el riesgo que significa la falta de atención y mantenimiento a las estructuras de la cubierta del Coliseo. Que esto quede bien claro.
La indiferencia no debe ser la tónica de la respuesta al cuidado de las grandes inversiones en obras públicas y deportivas como el Coliseo de Boxeo Carlos Teo Cruz. Una obra de esa naturaleza y envergadura da pena verla en tales condiciones. Y debe avergonzar a las autoridades responsables de su cuidado y mantenimiento. De no hacerle una reparación significativa, de inmediato, a esta instalación, de seguro se convertirá en otra vergüenza nacional.
Aprovecho la oportunidad para felicitarle por tan justa como dolorosa, por lo menos para mí, reseña periodística sobre las condiciones actuales de esta obra que es mi “obra maestra” de arquitectura deportiva.
Con sentimientos de admiración y estima, queda de usted”,
Muy atentamente,
Arq. Rhadamés Díaz Torres
Diseñador y Contratista del Coliseo