En la bahía de San Francisco están buscando dos nuevo guardias para el emblemático faro que data del año 1873 y la suma que ofrecen para los candidatos es de USD 130.000, según The Guardian.

Los nuevos empleados se ubicarán en la East Brother Light Station que ha iluminado los confines del norte de la bahía durante más de doscientos años, aunque la suma de salario se dividirá entre dos, según explicó la publicación, pero además no cualquiera podrá competir por el puesto ya que se requieren de cualificaciones especiales que descartará a muchos aspirantes, pues ya hay una gran interés por las posiciones.

En 1970 un grupo de locales salvó de la demolición a este histórico lugar y presionó para que quedara en el Registro Nacional de Lugares Históricos y trabajaron para que fuera restaurado y administrado como un espacio que pudiera dar asilo nocturno a turistas estilo bed and breakfast, ya que a su llegada los huéspedes reciben entremeses y champán.

El recorrido por el pequeño complejo de estaciones que incluyen los barrios victorianos, el faro que aún sigue en funcionamiento y una cisterna antigua que se llena con agua de lluvia, los visitantes disfrutan de una cena de varios platillos y un desayuno gourmet a la mañana siguiente.

Jillian Meeker es una de las guardianas que dejará el faro y aunque reconoce que es mucho trabajo, también es muy atractivo y bello.

Los encargados de salvaguardar el faro son los únicos trabajadores en la estación, por lo que deben de contar con habilidades como cocinar comidas gourmet, limpiar, brindar un excelente servicio al cliente, organizar las solicitudes de suministros, pilotear el único barco de la estación, por lo que se requiere de una licencia de capitán de la Guardia Costera de EEUU

Pero tanto Meeker como su compañero, Che Rodgers, se ajustan a esas cualificaciones. Rodgers creció trabajando en barcos de pesca en Alaska, luego en restaurantes de alta cocina y en cruceros. Meeker trabajo en el formato bed and breakfast durante cuatro años y le encanta hornear.

El horario de East Brother es sumamente agotador, se deben de despertar muy temprano por la mañana y terminan normalmente por la noche. Los lunes, martes y miércoles se la viven lavando ropa, hacen viajes largos para comprar comestibles y luego seguir con el mantenimiento pendiente ya que el aire salado degrada las estructuras de 150 años de antigüedad.

Durante los fines de semana, tanto Rodgers como Meeker hacen de todo como preparar la cena y el desayuno, así como limpiar para diez personas que llegan cada ocho días.

El trabajo se dio a conocer por primera vez en el San Francisco Chronicle, el cual requiere una combinación de cualidades como el poder planificar meticulosamente, adaptarse al clima inesperado, reparación y mantenimiento de los edificios y atender a una variedad de problemas que pueden resolver a los huéspedes que se queden en el lugar, cosas que no se resolverían en una carrera hacia la tienda de comestibles o ferretería.

Y ambos cuidadores ayudarán en el proceso de entrevistas para seleccionar a los próximos cuidadores, ya que el 1 de mayo se entregará formalmente la guardia del faro.Y es que están buscando en seleccionar a la pareja que desee dividir la carga de trabajo de manera sostenible y que entiendan que cuidar a East Brother significa más que la imagen romántica de vivir en un faro.

Meeker señaló que extrañará el poder estar en el faro encontrando trozos de la historia del lugar: “También hay mucho más, y esa es la parte difícil: irte antes de que hayamos resuelto todos los misterios”.

Fuente: Infobae