Instagram es una de las redes sociales más populares en la actualidad. Desde su creación, en el año 2010, su crecimiento no ha parado. En 2017 alcanzó los 800 millones de usuarios, y ese número continúa en aumento. Al tener una audiencia tan grande, no es de extrañar que algunas personas y empresas saquen provecho de ese medio de comunicación para impulsar su negocio. Pero, ¿es realmente rentable?



Muchos de los usuarios que capitalizan este espacio, lo hacen promocionando marcas o productos con las imágenes publicadas. Para lograrlo, se esfuerzan en crear una comunidad activa que esté interesada en cierto tipo de contenido y con quienes puedan interactuar constantemente. Una vez logrado, se despierta el interés de las marcas para que contraten sus servicios como influencer. Esta figura tiene la capacidad de influir sobre los gustos y las decisiones de sus seguidores.


Sin embargo, el influencer en los últimos años ha perdido popularidad para las empresas y credibilidad para la audiencia. En especial, en perfiles que trabajan con tantas marcas, que se han posicionado en la mente de sus seguidores como un catálogo más.



El proceso de hacer dinero en Instagram


En abril de 2017, la comisión estadounidense encargada de regular este tipo de comercio exigió que los usuarios deben informar a su audiencia cada vez que publican una imagen promocional. Muchos países alrededor del mundo mantienen la misma política, para evitar que los usuarios de la red social sean engañados.


Sin embargo, este detalle puede restar gran parte de la genuinidad de las publicaciones y hacer que la comunidad no sienta una conexión real. Un obstáculo que la caricatura Evil Stick Man se encargó de mostrar en una de sus aventuras.



En ella, se ve al personaje principal ideando un plan para hacer una fortuna a través de la red social. Contrata a diferentes modelos, les toma fotos sobre un fondo verde y les crea perfiles con imágenes editadas con Photoshop que atraigan a las marcas y les permitan hacer dinero de cuentas que no son reales. La infografía es una forma de retratar con un poco de humor negro los negocios que hoy se apoderan de la red social.


A pesar de los obstáculos y constantes cambios en la política de Instagram, generar ingresos a partir de ella es posible. Pero requiere de gran cantidad de tiempo y dedicación en la construcción de una comunidad capaz de interactuar con el contenido que se genera.


Fuente: www.cinconoticias.com