¿Qué Es La Narcolepsia?

La narcolepsia es un trastorno que se caracteriza por tendencias del sueño anormales en las que se incluye una excesiva somnolencia durante el día, la alteración del sueño nocturno y manifestaciones alteradas de la fase REM del sueño. La narcolepsia también se caracteriza por las alucinaciones durante el periodo de sueño-vigilia

Los científicos no han logrado aún determinar cuáles son las causas de este trastorno, sin embargo se han señalado algunos de los posibles desencadenantes de esta enfermedad:

 

Menstruación.

Estrés.

Cambios súbitos del ritmo vigilia-sueño.

Mononucleosis infecciosa.

Traumatismos craneales.

Asimismo, en algunos casos tiene un origen genético.

Los síntomas suelen iniciarse en la adolescencia o al comienzo de la edad adulta, sin que exista enfermedad previa, y  persisten durante toda la vida. La narcolepsia es tan frecuente en hombres como en mujeres.

Una persona con narcolepsia puede tener una crisis de sueño en cualquier momento y el deseo de dormir sólo podrá resistirlo temporalmente. Otros síntomas son:

La persona despierta del sueño narcoléptico con igual facilidad que del sueño normal. Pueden producirse una o varias crisis al día y es habitual que cada una de ellas se prolongue durante una hora o menos.

Es más probable que las crisis se presenten en situaciones monótonas como las reuniones aburridas o la conducción prolongada por autopistas. El paciente puede sentirse bien al despertarse y volver a dormirse a los pocos minutos.

El narcoléptico puede manifestar una parálisis momentánea sin pérdida de la consciencia (un trastorno denominado cataplejía) en respuesta a reacciones emocionales bruscas, como sentimientos de enfado, temor, alegría, gozo, o sorpresa.

Dicha persona puede experimentar una debilidad en las extremidades: Puede soltar lo que esté sosteniendo en las manos o puede caerse.

También pueden producirse episodios esporádicos de parálisis del sueño en los que, al quedarse dormida, o inmediatamente después de despertarse, la persona quiere moverse pero es incapaz de hacerlo. Estos episodios suelen asociarse a un gran sentimiento de terror.

Pueden producirse alucinaciones vívidas en los que la persona tiene ilusiones visuales o auditivas al inicio del sueño o, con menor frecuencia, al despertar. Las alucinaciones son semejantes a las de los sueños normales, pero más intensas. Sólo un 10 por ciento de los afectados de narcolepsia manifiesta todos estos síntomas; la mayoría experimenta tan sólo algunos.

Prevención

No existe un método preventivo para esta enfermedad. Los especialistas sólo podrán recomendar que el paciente evite situaciones que puedan desencadenar la afección si es propenso a sufrir ataques de esta enfermedad. 

Tipos

Como tal, la narcolepsia no cuenta con una clasificación en tipos, pero si existe una distinción entre diferentes clases de hipersomnia o exceso de sueño.

Hipersomnia recurrente: Es muy poco frecuente y se caracteriza por producirse en los pacientes de entre 1 y 10 veces al año.

Hipersomnia idiopática con sueño prolongado: En este caso, el paciente se despierta con una gran dificultad, todo lo contrario que en la narcolepsia.

Hipersomnia idiopática con sueño reducido: Aquella en la que la alteración del sueño no va acompañada de cataplejia pero si de dificultad para despertarse.

Diagnóstico

Aunque el diagnóstico por lo general está basado en los síntomas, no significa necesariamente que manifestaciones similares indiquen un trastorno narcoléptico.

Los fenómenos de cataplejía, parálisis del sueño y alucinaciones se presentan con frecuencia en niños pequeños y a veces en adultos sanos que no manifiestan otros trastornos del sueño. Si existen dudas acerca del diagnóstico por parte del médico, la persona podrá ser remitida a una unidad de estudio del sueño.

El registro de la actividad eléctrica del cerebro mediante un electroencefalograma (EEG) puede mostrar los patrones desordenados del sueño REM que se producen cuando la persona concilia el sueño, lo cual es típico de la narcolepsia.

No se han observado cambios estructurales en el cerebro ni se han detectado alteraciones en los análisis de sangre.

Tratamientos

Los tratamientos básicos para combatir la narcolepsia se basan en antidepresivos y estimulantes.

Asimismo, es aconsejable que las personas que sufren narcolepsia tengan descansos de 15 minutos durante el día y eviten consumir comidas pesadas. El descanso nocturno debe ser suficiente para evitar la descompensación en el ciclo del sueño.

Por otro lado, se recomienda al paciente que realice cambios en su estilo de vida, como intentar mantener una rutina horaria de sueño, evitar la cafeína, el alcohol y las comidas pesadas y hacer ejercicio regular todos los días.

Otros consejos pueden ser no fumar y planear horarios de siesta para evitar los ataques de sueño imprevistos.

Estos ataques pueden aparecer en cualquier momento y en cualquier lugar. Por ello, a las personas que sufren narcolepsia no se les recomienda que realicen viajes largos, que desempeñen trabajos en los que utilicen máquinas peligrosas y que procuren descansar durante cortos periodos de tiempo al día, así como dormir la siesta.

Los estadios de sueño pueden durar minutos o, incluso, una hora, dependiendo de si la postura es cómoda o no.

La risa prolongada también puede provocar un nuevo episodio. Otro de los componentes de la narcolepsia es la parálisis del sueño, que consiste en episodios transitorios en los que la persona pierde la capacidad para moverse o hablar, y generalmente ocurren durante el periodo de transición entre la vigilia y el sueño.

Como el paciente no puede mover las extremidades ni abrir los ojos, le provoca mucha ansiedad y miedo. Sin embargo, aunque estos episodios pueden durar hasta diez minutos, terminan espontáneamente.

Si además, a la parálisis del sueño se unen alucinaciones hipnagógicas, que son experiencias perceptivas vívidas y que suelen ocurrir al inicio del sueño, la sensación de miedo y ansiedad se intensifica. Durante estas alucinaciones se tiene la impresión real de que algo o alguien están presentes y pueden ser de tipo visual, táctil, motor o auditivo.